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Entradas

INÉS TEMPERINA Y EL CALENDARIO DE ADVIENTO

  Todas las noches, antes de cerrar los ojos, Inés Temperina hacía un repaso mental de todo lo que había sucedido durante ese día que ya acababa. Inés Temperina se esforzaba mucho por cumplir, al menos, una buena acción al día. Sólo así era capaz de conciliar el sueño y cuando se despertaba a la mañana siguiente, lo primero que hacía era devorar ávidamente su premio. Un día, por ejemplo, había ayudado a llevar la compra a una mujer mayor que vivía muy cerca de su casa. Y a la mañana siguiente recibió su premio. Otro día, había ayudado a su compañero de clase Rodolfo Buonsenso con los deberes de lengua castellana. Y a la mañana siguiente le esperaba su merecido premio. Otro día, había preparado la cena para su familia.  Y en otra ocasión había compuesto una canción para celebrar el cumpleaños de su amiga Marta Più. Y todas las mañanas recibió la pequeña Inés Temperina su premio. Un premio modesto, eso sí. Pero merecido: Un trozo de chocolate que a la niña le sabía a las mil mar...

EL ELEFANTE ENRICO

A nuestros amigos del CEIP Virgen de las Virtudes de Cox,  por permitirnos soñar junto a vosotros con un mundo mejor. "El elefante Enrico vivía en mitad de la jungla junto a su manada. Independientemente de que hiciera frío o calor, de que lloviese o hiciese viento, todas las tardes Enrico desaparecía durante unas horas y, al regresar, volvía siempre con una enorme sonrisa estampada en la cara. El resto de animales de la selva no sabían dónde pasaba las tardes y, para burlarse de él, le preguntaban: Enrico, ¿de dónde vienes tan contento? Y el elefante muy serio contestaba: Hoy he estado en la India. Y los otros animales automáticamente comenzaban a reírse de él. En la India, claro. Pero si eso está muy lejos y encima tú no cabes en ningún coche - le gritaban sin parar de reír. Cuando al día siguiente lo volvían a ver regresando tan contento, de nuevo le preguntaban que dónde había estado esa tarde. Hoy he estado en Londres y, además, he resuelto un crimen muy complicado. Y los ot...

FILIPPO Y LOS OFICIOS

  Un día, el caracol Filippo pensó en qué trabajo le gustaría hacer cuando fuera mayor. A todos nos ha pasado que, en un punto determinado de nuestra vida, nos planteamos esta pregunta . Y, aunque era cierto que el caracol Filippo todavía era muy joven, pensó que era un buen momento para pensar en su futuro. Así que, pensó que le gustaría ser un piloto de coches de carreras. Lo había visto en televisión y le parecía un oficio muy divertido. Pero enseguida desestimó la idea, ya que se dio cuenta de que no tenía carnet de conducir y de que no existían autoescuelas para caracoles.  ¡Lástima! Así que siguió pensando. Y pensando pensando pensó que le gustaría ser saltador de altura y participar en unas olimpiadas. Pero al rato se dio cuenta de que no sabía saltar y de que no conocía a ningún caracol capaz de hacerlo.  ¡Lástima! Después pensó que le gustaría ser carpintero y construir un montón de muebles bonitos. El caracol Filippo tenía muy buen gusto y era muy cuidadoso con ...

EL CARACOL FILIPPO

Mi nombre es Filippo y soy un caracol. Siempre he vivido sobre una pequeña hoja de col en mitad de un campo situado en el centro de la Toscana, en el corazón de Italia. Un día, casualmente vi a un campesino moverse ágil y veloz entre las coles y decidí construirme unos zapatos como los suyos para poder marcharme a conocer el mundo. Mi pequeña hoja de col, en mitad del campo en el centro de la Toscana en el corazón de Italia estaba muy bien, pero deseaba conocer nuevos horizontes. Para mi desgracia, los zapatos que me construí no sólo no me ayudaron a moverme más rápido, sino que me impedían avanzar y además, ¡me hacían muchísimo daño! Por lo visto, algunos hemos nacido para ir descalzos.  Decidí entonces quitarme los zapatos y alejarme lentamente de mi pequeña hoja de col, en mitad de un campo en el centro de la Toscana en el corazón de Italia, con la única compañía de mi casa a cuestas. Iba lento, pero al menos caminaba hacia delante. (Binomio fantástico: Caracol-zapato) Marcelo M...

SANDRA Y LA MÚSICA

- “Es demasiado grande…” - dijo alguien. - “Y suena demasiado grave” - añadió otro. - “Con eso no se pueden hacer melodías…” - sentenció un experto que casualmente pasaba por allí. - “Además, no es un instrumento adecuado para chicas” - añadió otro experto. Y pese a todo, a la pequeña Sandra le gustaba el fagot, soñaba con tocar el fagot. Y soñaba que, con sus pequeños dedos y con el brillo de sus ojos, era capaz de extraer del maravilloso instrumento melodías preciosas, graves y agudas.  Y soñaba también que, con el sonido de su fagot, conseguía hacer disfrutar a todos los que la escuchaban tocar, chicos y chicas. Y lo mejor era que no estaba durmiendo. Marcelo Morante  4/IX/2023

EL HOMBRE QUE CONTABA LA MARAVILLA

  Cuando llegaba a cinco mil, Tommaso cogía su silla y se volvía a casa.  Mientras se quitaba el sombrero y colgaba la chaqueta en el perchero pensaba: "Hoy ha ido especialmente bien. Ni siquiera son las 11 de la mañana..."   En otras épocas del año el número de visitantes era más reducido, pero con la llegada del buen tiempo y de las vacaciones, Milán se llenaba de turistas. Tommaso se tomaba muy en serio su trabajo: Todas las mañanas llegaba puntual al Duomo y se colocaba a la salida del Metro, dando la espalda a la catedral. Se sentaba en su silla y a las 8 en punto comenzaba a contar, porque Tommaso era contador oficial con titulación y todo, y su especialidad era la de contar la maravilla pintada en el rostro de los visitantes que, asombrados, subían las escaleras del Metro y se encontraban de bruces con la gran catedral milanesa. - "Uno, dos, tres, cuatro..." - Había que ser muy rápido contando la maravilla pintada en los rostros, y Tommaso lo era. - "Cie...

A JUGAR CON EL FINAL

  He aquí un cuento con tres finales diferentes. Sobre ti, querido lector, recae la responsabilidad de elegir libremente el que más te guste.  ¡Adelante! En el patio de mi colegio vivía tranquilamente un árbol enorme. Con el pasar de los años había visto crecer y marcharse a muchas generaciones de estudiantes.  Un día, durante uno de los partidos de fútbol que se jugaban en el recreo, un balón se quedó enredado entre las ramas del enorme árbol y, pese que a los niños intentaron recuperarlo con grandes saltos, no alcanzaban de ninguna manera a la pelota. Así que, los niños ya se disponían a lanzar piedras para hacer caer el balón, cuando de repente... A) Primer final Cuando de repente el árbol les dijo: - ¡Quietos ahí, bárbaros! Os devuelvo el balón con una condición... - ¿Qué condición? - respondieron al unísono los niños. - ¿Veis a aquel niño que está sentado solo en un banco apartado mientras almuerza? ¿Veis a aquella niña con gafas que pasea sola durante la hora del re...

EL SAPO TRAGÓN

Érase una vez un sapo con un apetito voraz. Insaciable. Desde que se levantaba con los primeros rayos del sol hasta que se acostaba al llegar la noche, sólo pensaba en una única cosa: comer hasta atiborrarse. Incluso a veces, mientras dormía, soñaba con comida. Un día se colocó de buena mañana en la orilla de su charca y comenzó a engullir todo lo que se ponía al alcance de su enorme lengua. Para empezar, se zampó varias moscas que revoloteaban imprudentes demasiado cerca. Más tarde se tragó varias hormigas que, atareadas con su trabajo, pasaron demasiado cerca de su lengua pegajosa. Continuó con varias libélulas, cuatro abejorros e incluso un par de avispas, ¡con aguijones y todo! Y como su apetito no disminuía, se comió también un escarabajo pelotero que pasaba por allí, ¡incluida la pelota de estiércol! Y ya puestos, se comió también una bicicleta que un niño dejó apoyada en un árbol.  Y también se comió un arado de piedra que estaba enganchado a un caballo. Y por supuesto, tamb...

CARTA A LOS REYES MAGOS

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar: Desde pequeña he escuchado que los Reyes Magos traen regalos a todos los niños y niñas que se han portado bien.  Si esto es así, ¿cómo es que hay niños que no han recibido ningún regalo en la noche de Reyes? Porque yo, que conozco a muchos niños, todavía no he encontrado a ningún niño malo… Como sus majestades todo lo ven, les pido por favor que echen un ojo a todas las cartas de los niños porque seguro que, con las prisas de última hora, algunas se han perdido y no han llegado a su destino en Oriente. Si no pueden solucionar a tiempo este grave problema, les enviaré el proyecto de una máquina en la que estoy trabajando y que, con sus mágicos retoques, fabricará bicicletas, patinetes, balones y muñecas para todos los niños del mundo.  No parece mucho, pero es bastante más de lo que tenemos ahora. Atentamente, Inés Temperina. Marcelo Morante  19/IV/2023 (Binomio fantástico: Máquina-patinete)

A SOÑAR CON RODOLFO BUONSENSO

  Una tarde de lluvia el pequeño Rodolfo Buonsenso dibujó un perro con su lápiz. Y con tanto cariño lo dibujó que, cuando llegó la hora de dormir, el perro mágicamente escapó de la hoja de papel y pasó toda la noche jugando junto al niño. Otra tarde, Rodolfo Buonsenso dibujó una preciosa bicicleta con su lápiz y por la noche, cuando se quedó dormido, la bicicleta se le apareció mágicamente en la puerta de su habitación y juntos se fueron a pasear recorriendo el mundo. ¡Él que nunca había montado en bici! Y otra tarde dibujó un hermoso balón de fútbol. Y otra tarde unos patines. Y otra tarde hizo un dibujo precioso de la playa. Y soñó que jugaba al fútbol y ganaba un mundial. Y soñó que patinaba sobre hielo y hacía mil piruetas como un famoso patinador que había visto en la tele. Y se bañó por primera vez en el mar... Alguien podría creer que el lápiz era mágico, pero no. Os lo puedo asegurar. El mágico era Rodolfo Buonsenso. Marcelo Morante 9/IV/2023 Binomio fantástico (lápiz-perro...

EL ÁRBOL MÁS ALTO DEL BOSQUE

  Érase una vez un pequeño árbol que nació en mitad de un inmenso bosque. Muy poco a poco y a base de mucho esfuerzo, el pequeño árbol fue creciendo y, siguiendo los rayos del sol que se filtraban entre las ramas de los árboles vecinos, consiguió llegar a ser el árbol más alto y más hermoso de todo el bosque. Y justo cuando más contento estaba porque había llegado a lo más alto, observó cómo los árboles vecinos intentaban cortarle sus ramas y herir su tronco. No porque les quitara el alimento, no. Simplemente porque les hacía sombra. Marcelo Morante  28/III/2023 (Binomio fantástico: Árbol-sol)

EL ÁRBOL Y LA NUBE

  Cuentan que una vez al inicio de los tiempos, cuando casi todo estaba por inventarse y todavía no existían ni las estaciones del año, una nube se quedó atrapada en la copa del árbol más alto del bosque. Y tantas cosas hermosas había visto la nube en su caminar por el mundo que, al contárselas al árbol, a éste le entraron muchísimas ganas de viajar. Así que, envió a sus hojas a recorrer el mundo entero con la ayuda del viento y les ordenó que regresaran de vez en cuando para contarle todo lo que habían visto. Dicen que así nació el otoño. Y yo me lo creí. Marcelo Morante 17/III/2023 (Binomio fantástico: Árbol-nube)

LA BICICLETA RESFRIADA

  Durante el invierno, la bicicleta de Inés Temperina pilló un resfriado tremendo y cada vez que estornudaba viajaba, junto a la niña, a un lugar diferente. Una vez por ejemplo, después de que la bicicleta estornudara fortísimo, tanto la niña como la bici aterrizaron de golpe y sopetón, nada más y nada menos que en Kiev.  Otra vez, mientras paseaban por el campo, la bicicleta de repente estornudó y, tanto Inés Temperina como su bici, aparecieron como por arte de magia en la Plaza de San Pedro en Roma. Y así todas las tardes después del cole. - ¡Achís!  Y aparecían en París. - ¡Achís! Y aterrizaban mágicamente en Nueva York. Hasta que un día, la pequeña Inés Temperina se apiadó de su bici y le regaló una coqueta y mullida bufanda a cuadros. Ese día se acabaron los viajes mágicos en bici. O tal vez no. Marcelo Morante 14/III/2023 Ilustración de Adriana Ruiz Gil (Binomio fantástico: Bicicleta-bufanda)

INÉS TEMPERINA EN EL PAÍS DE LOS ZAPATOS

  Un día, Inés Temperina se puso a perseguir una nube con forma de gato. Y así, persigue que te persigue, sin darse ni cuenta, llegó al lejano lejanísimo País de los Zapatos. En el País de los Zapatos había un elegante barrio en el centro, donde vivían las familias más nobles y acomodadas. Allí abundaban los más preciosos zapatos de piel y los escaparates más elegantes repletos de calzados de las más prestigiosas marcas. Conforme se iba alejando del centro, Inés Temperina comprobó que los zapatos eran cada vez más humildes y menos sofisticados. Ya no veía zapatos de tacón, ni de brillante charol. En las zonas de los colegios, por ejemplo, abundaban las zapatillas de deporte y cerca de la comisaría de policía vio muchas botas militares. Cuando llegó a la perifería se encontró con muchísimos pies desnudos que tiritaban de frío y estaban muy sucíos, así que, decidió construir una máquina para fabricar zapatos gratis y regalarlos a todos los habitantes de aquella zona tan pobre.  ...

EL RELOJ

  Cuando el buscador llegó a Granja de Rocamora eran las 9:03 de la noche y cuando, unos días después, se marchó, también eran las 9:03. Esta vez de la mañana. ¿Casualidad? No.  Incluso un reloj estropeado acierta dos veces al día. Marcelo Morante 24/I/2023

LAS DOS CAGARNERAS

  En el patio de la casa de mi tío Pedro, entre árboles frutales y palmeras, había una gran pajarera donde mi tío iba encerrando a las *cagarneras que atrapaba por la huerta.  Una vez, una cagarnera que volaba libremente se acercó curiosa hasta la pajarera de mi tío, atraída por los alegres cantos de las cagarneras que estaban encerradas.  Cuidadosamente se posó sobre la jaula y comenzó a conversar con una de las cagarneras presas. - ¿Cómo es la vida dentro de una pajarera?- preguntó curiosa la cagarnera libre. - ¿No te lo han contado nunca? ¿No me digas que nunca has estado dentro de una pajarera? La vida aquí es una maravilla... - prosiguió muy seria la cagarnera prisionera -  Todos los días nos traen comida y cuando llueve ¡no nos mojamos! Incluso cuando nos ponemos enfermas nos cuidan y nos dan medicinas hasta que sanamos. - ¡Vaya, qué suerte! - respondió la cagarnera libre - Yo en la huerta me mojo continuamente y muchas veces no encuentro nada para comer... - S...

LAS TIJERAS MÁGICAS

  El presente cuento nace de una actividad lúdica que propuse a mis alumnos de 1ºD del IES Jaime de Sant-Ángel de Redován de la asignatura de Atención Educativa.  El binomio fantástico es una de las técnicas utilizadas por el gran Rodari para escribir historias fantásticas y para poner en funcionamiento la imaginación. La técnica es sencilla: se proponen dos palabras al azar que no tengan una relación aparente entre ellas y a partir de ahí se construye una historia. En nuestro caso, cada uno de los alumnos y yo mismo propusimos dos palabras y las anotamos en la pizara. Después, por sorteo, se eligieron las dos palabras que pondrían a funcionar nuestra fantasía. Las palabras elegidas aleatoriamente fueron "casa" y "tijeras" y esta historia que tenéis a continuación es la que se me ocurrió a mí. Sólo una cosa más: las de mis alumnos eran mucho mejores que la mía. "Érase una vez un niño llamado Ahmed que vivía en una humilde casa junto a su madre.  El sueño de Ahm...

SIN NOTAS (cuento de GIANNI RODARI)

El presente cuento es una de las innumerables maravillas que dejó escritas el genial Gianni Rodari.  Leí este cuento en italiano hace ya algunos años y me pareció de una bondad y de una sencillez conmovedoras. Asimismo, me fascinó el increíble mensaje pedagógico que encerraba en su interior.  Ante mi sorpresa no he encontrado ninguna traducción al castellano, así que me he animado a hacerla yo mismo. Confío en que sepáis disculpar mi atrevimiento. Espero que sirva para acercar a los niños (y a los no tan niños) de habla hispana a la obra de este autor extraordinario y que, entre todos, podamos cambiar un poquito el mundo. - Jugaremos a las maestras - le dice Enrica a su muñeca - Yo seré la maestra y tú la alumna. Si te equivocas en el dictado te pondré un cuatro. - ¿Qué tiene que ver el cuatro? - pregunta la muñeca. - Tiene mucho que ver. Hace tiempo en la escuela la maestra ponía un diez a quien hacía bien los ejercicios y un cuatro a quien los hacía mal. - ¿Por qué? - Porque...

LA PEQUEÑA SOÑADORA

A mi querida amiga Angie Cuentacuentos, apasionada de la infancia y enorme soñadora. Apapachos. A la pequeña soñadora le encantaba la lluvia.  Cuando llovía, se quedaba embelesada delante de la ventana de su cuarto observando cómo caían las gotas de agua y éstas iban, poco a poco, mojando todo en el exterior. Y cuando paraba de llover, a la pequeña soñadora le gustaba salir a pasear por el campo y disfrutar del olor a tierra recién mojada. Dicen que una vez, tras una de esas jornadas de lluvia, el caminante encontró a la pequeña soñadora muy atareada en mitad de un camino. La niña, ensimismada, no paraba de agacharse, recoger algo del suelo y llevarlo hasta la orilla del sendero. El caminante, sin entender lo que estaba ocurriendo, le preguntó a la pequeña: - ¡Hola! ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo? - Sí, claro... Es muy sencillo: Recojo los caracoles que han salido con la lluvia y los llevo hasta la orilla del camino antes de que los coches los aplasten. ¿No lo ves? El...

UNA DE INDIOS Y VAQUEROS

Cuando estaban bien seguros de que nadie les veía, el legendario cowboy Billy el Niño y el gran jefe de los sioux Toro Sentado jugaban a hacer la paz.  Amparados por el silencio y la oscuridad de la habitación del mítico sheriff Hugo, los dos poderosos guerreros, tras una agotadora jornada asaltando caravanas y combatiendo ferozmente entre ellos, sólo tenían ganas de fumar la pipa de la paz y fundirse en un tierno abrazo de buenos amigos. Normal.  Estaban aburridos de hacer la guerra. ¡Lástima que sólo se atreviesen a hacer las paces cuando nadie les podía ver! Marcelo Morante  29/IX/2022