La siguiente historia sucedió realmente. Mi madre me la contó más o menos así... "Dicen que una vez, hace mucho mucho tiempo, la higuera que daba los higos más dulces de todo el Mudamiento se enamoró perdidamente de uno de los patos de Rosario, conocida por todos los vecinos como la tía Marcela. Dicen también que la coqueta higuera, para atraer la atención del pato de la tía Marcela y poder estar durante unos instantes lo más cerca posible de su enamorado, todos los días depositaba, amorosa, bajo su fresca sombra el mejor y más dulce de sus higos. Y el goloso pato todos las tardes acudía puntual a su cita con el árbol. Con el pasar de los días la enamorada higuera aumentó el número de higos para que el pato se detuviese más tiempo bajo su sombra y de esta manera, pudiese contemplarlo durante más tiempo. Primero fueron dos higos los que disimuladamente dejó caer junto al pato, pero enseguida pensó que con tres estaría más tiempo admirando a su amado. Más adelante fueron cuatro hig...