¡En el cielo, por favor, quiten los semáforos! Los estorninos no los necesitan. Ni los entienden. Entorpecen el tráfico pajarero y las golondrinas nunca pagan las multas. ¡En el cielo, por favor, quiten los semáforos! Y cedan el paso a los soñadores... Marcelo Morante 19/VI/2026
Inés Temperina era muy despistada. Tan despistada tan despistada que una vez salió de casa con tanta prisa que cuando llegó al colegio se dio cuenta de que no se había puesto las zapatillas. ¡Y había hecho todo el camino en calcetines! Inés Temperina era tan tan despistada que otra vez olvidó ponerse la camiseta durante todo un día... ¡Menos mal que era verano! En otra ocasión había quedado con su amiga Gemma Farfallina a las 5 e Inés Temperina se presentó tan contenta a las 6 y media... Y cuando, por caprichos del azar, conseguía recordar la hora en la que habían quedado, entonces olvidaba el lugar de la cita y se presentaba en la puerta de la iglesia cuando en realidad habían quedado en el parque... ¡Menos que la iglesia y el parque estaban muy cerca! Y así, un día tras otro, a Inés se le olvidaban mil cosas: un día olvidaba que tenía examen de Inglés, otro día olvidaba adelantar la hora de su reloj y todavía llegaba una hora más tarde, o hacía los deberes de Matemá...