En el Reino de las Moscas había una vez un rey muy gruñón que, de la noche a la mañana y sin contar con nadie, quiso organizar una revolución. El Rey de las Moscas, cansado de comer solamente desperdicios y de revolotear sobre comida en mal estado, promulgó un montón de leyes que decían, entre otras cosas: "El Reino de las Moscas es solo para moscas" "Si no eres una mosca no eres bienvenido" "Las moscas primero" Así que, las pobres mariposas, las abejas, los gusanos y todos los seres que no eran moscas, apenados y con lágrimas en los ojos, tuvieron que marcharse de sus hogares... - "¡Qué pena!" - "¡Qué tristeza!" En muy poco tiempo, el Reino de las Moscas se convirtió en un lugar horrible donde escaseaba la comida y que, además, olía fatal y estaba lleno de restos de fruta en mal estado... Las moscas, cuando vieron en qué se estaba convirtiendo su reino, decidieron por unanimidad, que todos los seres expulsados del Reino de las Moscas d...
En un reino muy muy lejano, en mitad de las montañas, existían dos pueblos vecinos llamados Montearriba y Monteabajo. El caso es que en Monteabajo, desde hacía unos días, se había roto la campana de la iglesia y las autoridades, con tal de ahorrarse dinero, no estaban por la labor de repararla. - "Total, desde aquí se escucha perfectamente la campana de Montearriba. No necesitamos arreglar la nuestra para saber qué hora es" - decía el alcalde de Monteabajo. Y durante un tiempo la población de Monteabajo organizó sus jornadas y sus horarios en base a las campanadas que provenían de la iglesia de Montearriba. Eso sí, como los dos pueblos estaban en mitad de la montaña y existía un enorme eco, los habitantes de Monteabajo empezaron a dejar de levantarse a las 8:00 de la mañana como era habitual y, desde que se rompió su campana, iniciaban su jornada a las 4:00 de la madrugada porque las cuatro campanadas que sonaban en Montearriba al llegar a Monteabajo, y por efecto del eco, ...