El profesor Filiberto Farfallino, famoso estudioso de las mariposas, llevaba cincuenta y siete años persiguiendo un ejemplar muy especial. No era una mariposa cualquiera, por supuesto. Se trataba de una especie tan rara tan rara, que la mayoría de científicos aseguraban que ni siquiera existía, aunque Filiberto Farfallino estaba convencido de su existencia. Por eso estaba dedicando toda su vida a demostrarlo. El profesor Farfallino había estudiado mariposas en todos los lugares imaginables. Había dormido en selvas. Había dormido en montañas. Había dormido incluso dentro del cráter de un volcán. Cosa nada recomendable por otra parte... Tenía lupas, redes, frascos, cuadernos, mapas, brújulas, prismáticos y una colección de sombreros para distintas clases de mariposas. Pero la mariposa Papilio Rarissimus de color azul se le escapaba siempre. Una vez llegó solo cinco minutos tarde. Y otra vez llegó cinco minutos demasiado pronto. Y en otra ocasión, cuando llegó, encontró ...