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INÉS TEMPERINA Y LA GUERRA

Una vez en un dictado, Inés Temperina cambió la palabra “soldado” por la palabra “soleado” y en vez de escribir “guerra” escribió “gorra”. También escribió “balón” en lugar de “bala” y, aunque lo escribió con su correspondiente “b” y con una hermosa tilde en la “o”, el maestro Puntino puntuó su trabajo con un 4 en ortografía y una calificación de “IN” (abreviatura de un cruel Insuficiente).  Y pese a que la niña no entendió el significado de la puntuación “IN” en su dictado, pensó que el maestro Puntino con su INflexible INfalibilidad había sido INcapaz de entender que la pequeña INés Temperina había INtentado mejorar con su INocencia un poquito el mundo.  Sustituyendo muy poquitas letras todo cambiaría y ya no existirían las guerras, ni los soldados, ni las balas, y a cambio todos tendríamos magníficas gorras y disfrutaríamos de espléndidos días soleados en los que todos podríamos jugar al balón en vez de disparar balas. ¡Qué bonito sería tachar con el implacable bolígrafo r...

EL ALGODÓN DE AZÚCAR

El profesor Maurizio Razionale, famoso científico de talla mundial, buscaba sin encontrar una solución a su dilema. Una vez tras otra, contrastaba los resultados de su experimento obteniendo siempre la misma exasperante conclusión: Azúcar y colorante. Colorante y azúcar. Visiblemente enojado, el brillante profesor Razionale por primera vez en su vida, no podía encontrar una explicación a un misterioso misterio. ¿Cómo era posible que a un científico de su nivel se le negara una respuesta lógica a una cuestión tan aparentemente sencilla? ¿Dónde residía el secreto químico que hasta entonces había permanecido oculto a su inmenso cerebro deductivo? El pobre profesor Razionale estaba al borde del colapso nervioso y repetía una y otra vez las pruebas y los análisis, sin éxito aparente. Nada que hacer.  Siempre obtenía los mismos, idénticos y pobres resultados: Azúcar y colorante. Colorante y azúcar. Algo se le escapaba a su brillante ingenio. No era posible que algo ...

LOS ZAPATOS NUEVOS

El otro día me compré unos zapatos nuevos. Unos zapatos preciosos y muy elegantes. Pensé que ya era hora de retirar mis viejas zapatillas deportivas y empezar a vestir, de una vez por todas, como un profesor respetable. A mí siempre me ha gustado llevar zapatillas de deporte porque me siento muy cómodo con ellas y creo que así mantengo una imagen un poco más juvenil. ¡Qué cosas! El caso es que el otro día decidí que había llegado el momento de madurar de una vez por todas y, sin meditarlo demasiado, me compré unos zapatos divinos que me proporcionaron, casi por primera vez en mi vida, un aspecto muy distinguido. Y con ellos me fui al trabajo. ¡Tendríais que ver cómo me miraban mis compañeros y mis alumnos! En sus ojos veía una enorme admiración y sorpresa. Es verdad que los zapatos me hacían un daño horrible, pero sin lugar a dudas valía la pena el sacrificio. Cuando llegué a casa casi no podía ni andar y los pies me dolían espantosamente. Aun así, al día siguiente ...

LAS CAMPANAS

Desde mi ventana oigo todos los días el sonido de las campanas de la iglesia. A algunas personas les molesta su toque e incluso les cuesta dormir con el constante sonido de las campanas de fondo. Sin embargo, a mí me relaja enormemente escucharlas. Será que estoy acostumbrado… Las campanas parece que hablan y si prestas atención, aparte de decirte la hora con extrema precisión, te avisan de un montón de acontecimientos. Eso sí, casi todos religiosos: la proximidad de la celebración de una misa, el repique incesante cuando llega una festividad importante o incluso cuando ha muerto alguien en el pueblo. Mi madre, que entiende mucho de campanas, ha intentado explicarme en multitud de ocasiones que existen dos toques diferentes dependiendo de si el fallecido era hombre o si, por el contrario, se trataba de una mujer. El caso es que nunca me acuerdo e inevitablemente confundo ambos toques, pero sí sé que cuando hay un entierro las campanas parecen llorar y su sonido grave y lúgubre ...

EL GUITARRISTA MUDO

Una mañana llegó al pueblo un misterioso personaje con una guitarra colgada a su espalda. Sin decir nada se sentó en uno de los bancos del parque y, sacando su instrumento del estuche, comenzó a tocar. Con los ojos cerrados acariciaba su guitarra extrayendo de ella unos sonidos mágicos que serenaban a todas las personas que, poco a poco, acudían a escuchar el improvisado concierto. Una señora que paseaba a su perro, curiosa, se detuvo a escuchar al guitarrista. Un rato después contó a sus nietos que mientras sonaba la música del misterioso intérprete había sentido que volvía a ser una niña y que, feliz, había vuelto a jugar con sus amigas en el patio de su viejo colegio. Otro señor, que pasaba veloz por el parque camino de una reunión importantísima de trabajo, contó a sus compañeros que el guitarrista había conseguido despertar en él una sensación de paz absoluta y que por unos minutos había olvidado por completo el ajetreo y las prisas de su día a día. Y que no le había impor...

INÉS TEMPERINA Y LAS PALABRAS

  El maestro de la clase de Inés Temperina estaba explicando ese día las palabras polisémicas y para ilustrar la lección inició un turno de preguntas: -           ¿Quién sabe decirme lo que significa la palabra “vara”? -           La vara, maestro – respondió Pietrino Malatesta, uno de los alumnos más inteligentes de la clase – es un palo de madera con el que se golpea a los animales para que obedezcan. También se puede utilizar contra las personas para someterlas… Lo he visto en una película- añadió muy serio. -           Así es, Pietrino. Ese es uno de los significados de vara… ¿Alguna otra aportación? -           También puede ser la parte que se estira para producir diferentes notas en un instrumento musical llamado trombón – intervino Inés Temperina. -       ...

INÉS TEMPERINA Y EL PRÍNCIPE VALIENTE

El patio del colegio durante el recreo era una alegre fiesta en la que gritos, carreras y risas se entremezclaban en un ambiente de absoluta felicidad. Y así debía ser. Los niños de la clase de Inés Temperina habían decidido por unanimidad, o casi, jugar a un entretenido juego en el que uno de los niños, convertido mágicamente en príncipe valiente durante los minutos que duraba el recreo, tenía que salvar a una indefensa princesa que había sido capturada por el ejército enemigo y permanecía prisionera en las mazmorras del castillo rival. El papel del príncipe valiente sería interpretado ese día por Pietrino Malatesta, uno de los niños más populares del colegio, y la princesa sería nuestra Inés Temperina que, a regañadientes, había aceptado el papel ante la presión del resto de niñas. El valiente Pietrino Malatesta empuñando un amenazador bolígrafo rojo, que hacía las veces de magnífica espada, iba derrotando uno a uno a todos los enemigos que le salían al paso, mientras que Inés ...

INÉS TEMPERINA Y EL BOLETÍN DE NOTAS

¿Sabéis lo que haría yo si fuera maestro y tuviera que entregar las notas a mis alumnos? A la hora de darles los boletines con las calificaciones, en lugar de las notas numéricas, escribiría por ejemplo esto: "Es cierto que la alumna   Margherita Senzatetto a veces olvida las tablas de multiplicar y todavía no sabe cuánto son 8x7,   pero a cambio es una niña muy alegre, simpática y siempre está dispuesta a dar una mano a sus compañeros. Y eso también es muy importante." Y también escribiría esto otro: "Es verdad que el alumno Pierino Bicicletta todavía no sabe bien dónde se colocan las notas musicales en el pentagrama, pero da unos abrazos estupendos y su sonrisa ilumina toda la clase. ¡Además   baila de maravilla! Y eso también es muy importante." Y si me dejaran, también escribiría esto otro en el boletín de calificaciones de Inés Temperina: "Se recomienda a la alumna Inés Temperina repasar las partes que componen una flor así como el proceso de polin...

INÉS TEMPERINA Y EL TIOVIVO

  La feria había llegado una vez más al pueblo de Inés Temperina y eso sólo podía significar una cosa: Por fin se avecinaban los mejores días del año. A Inés Temperina, como a todos los niños y niñas, le encantaba pasear por la feria, comer algodón dulce, pescar patos de juguete y montar en el tiovivo. Sobre todo, montar en el tiovivo. Sin embargo, para su padre la llegada de los primeros feriantes suponía una verdadera tragedia que se traducía en música a todo volumen hasta altas horas de la madrugada.  Noche tras noche, durante cinco jornadas consecutivas, Inés Temperina hacía las mismas idénticas cosas y su padre, resignado, la acompañaba agarrándola de la mano y dejándose arrastrar por el vendaval de entusiasmo de la niña. “La feria… ¡Qué tendrá la feria!”   pensaba aburrido el padre. “Todas las noches la misma rutina… Y para colmo hoy tampoco podré dormir con esta atronadora música. ¡Vaya panorama!”. Inés Temperina, completamente ajena al hastío de su padre...

INÉS TEMPERINA Y EL COLEGIO

  Inés Temperina llegó del colegio con una noticia buena y otra mala. -           Primero la mala… - dijo su madre. -           La mala es que el profesor de matemáticas está enfadado conmigo y me ha dado una nota escrita para ti. La nota del profesor de matemáticas decía que “Inés Temperina últimamente se muestra algo despistada y comete pequeños errores impropios de su inteligencia” para terminar manifestando, con despiadada frialdad, que “Se recomienda a la alumna que abandone de una vez por todas su actitud ensoñadora y que empiece a recibir lecciones particulares de matemáticas fuera del horario escolar”. “Sí que son malas noticias” pensó apesadumbrada la madre. Sin embargo, sonriendo le dijo a Inés Temperina: -           Ahora toca la buena noticia... -           La buena noticia es que ...

INÉS TEMPERINA Y LAS ABEJAS

  Inés Temperina regresaba muy pensativa del colegio. Mientras se dirigía a casa repasaba mentalmente la lección que el maestro había enseñado a los niños ese día. Pese a los intentos de su profesor, una cosa estaba clara: A Inés Temperina no le gustaban las abejas. Todavía se acordaba del dolor que había sentido en el pie cuando sin querer había pisado una abeja saliendo de la piscina y ésta le había picado. Sin embargo, tenía que reconocer, que las abejas, según la enseñanza del maestro, poseían una estructura social muy elaborada en la que cada uno de los miembros desarrollaba una función muy precisa. Para empezar, las abejas desde su nacimiento se clasificaban en tres tipos diferentes: las obreras, los zánganos y la reina. La reina es la encargada de poner los huevos y, aparte de eso, no tiene mucho más que hacer en todo el día, excepto alimentarse de la jalea real que le proporcionan las laboriosas obreras. Los zánganos por su parte tampoco se matan a trabajar: Su func...

LA PIEDRA

  Érase una vez un niño que tenía un cabreo tremendo. Estaba enfadadísimo y no paraba de darle vueltas a lo que le acababa de suceder. Y cuantas más vueltas le daba al asunto, más se cabreaba. ¡Menudo berrinche! Poseído totalmente por la rabia empezó a darle patadas a una piedra que encontró casualmente por el suelo y, patada a patada, sin darse ni cuenta, fue poco a poco alejándose de su pueblo. Pasó media hora y el niño continuaba caminando, dándole patadas a la piedra, ensimismado. Pasó otra media hora y el niño seguía con la cabeza agachada, andando concentrado tras los pasos de la piedra. Pasó otra media hora y, desorientado, por fin levantó la cabeza. Aunque había seguido todo el tiempo el mismo camino que atravesaba los campos, el niño se dio cuenta de que estaba completamente perdido. Nunca había llegado tan lejos en sus aventuras exploradoras. Y entonces lo vio. Vio que estaba en una vieja cantera abandonada y contempló abrumado montones y montones de polvo...

EL GENIO DE LAS COSQUILLAS

  Érase una vez una niña que estaba muy triste. Las cosas en el cole no habían ido nada bien ese día y, una tras otra, se habían sucedido un sinfín de calamidades: Durante el recreo se había mojado los pies con un charco mientras jugaba; después Luis, el niño más travieso de su clase, le había tirado del pelo; más tarde se había equivocado cuando le había tocado leer en clase de lengua y todos sus compañeros se habían reído de ella… La jornada había sido una auténtica pesadilla y estaba deseando llegar a casa para poder poner fin a tantas desgracias. Ya en la tranquilidad de su hogar, y cuando pensaba que nada podría empeorar aún más su catastrófico día, se encontró, de repente, sentada a la mesa junto a un enorme y humeante plato de lentejas, ¡la comida que más odiaba en el mundo! Y tras las lentejas, todavía le quedaba por hacer una montaña de deberes de mates. Y estudiar para un examen dificilísimo de inglés. Y a las 19:30 tenía que ir a una aburrida clase de teoría de l...

EL ALGARROBO

  A mi maestro y amigo Antonio Serrano Érase una vez un niño que una tarde, tras las clases del colegio, llegó a casa con un monumental cabreo. Con un monumental cabreo y con un árbol muy pequeñito entre las manos. El viejo maestro, para celebrar el Día del Árbol, había entregado a cada niño de su clase un arbolito para que lo plantaran en una maceta cuando llegaran a sus hogares y cuidasen de él. De esta manera, los alumnos aprenderían, a través de la responsabilidad y de la experiencia, la importancia de cuidar de la naturaleza contribuyendo así a la mejora del medioambiente. El niño, sin embargo, estaba muy cabreado. No entendía por qué el maestro le había dado, justo a él, el árbol más pequeño de todos y el único que era diferente a los demás. “Siempre me porto bien y saco muy buenas notas. ¿Por qué me habrá castigado el maestro entregándome el árbol más raquítico de todos los que tenía?” pensaba enojado el niño. El pequeño no olvidaba cómo todos sus compañeros se h...

LA PROFESORA DE MATEMÁTICAS

  La nueva profesora de matemáticas caminaba decidida por el pasillo del instituto. Se dirigía a su primera clase del curso y, aunque ya tenía una amplia experiencia docente, no podía evitar sentir un cierto nerviosismo que a duras penas conseguía disimular. Todos los años le pasaba lo mismo: la noche anterior al inicio del curso escolar siempre le costaba dormir y no podía pegar ni ojo. Ataviada con uno de sus mejores conjuntos y con un par de cafés en el cuerpo avanzaba hacia su aula recordando mentalmente los consejos que su viejo maestro del colegio le dio cuando supo que su antigua alumna había aprobado la oposición: “Jamás dejes que noten que tienes dudas, los alumnos huelen el miedo y ya no te respetarán en todo el año” o aquel otro que decía “Comienza siempre fuerte, infundiendo respeto en tu alumnado. No seas nunca amiga de tus alumnos… Ya tendrás tiempo de levantar un poco el pie del acelerador a final de curso”. La joven profesora de matemáticas empezaba a pensar q...

EL COMPADRE

  El campesino regresaba extenuado a casa. La jornada había sido especialmente dura bajo un sol abrasador y estaba deseando disfrutar de un más que merecido descanso. Cuando llegó a su casa vio que bajo la morera estaba aparcado un coche lujoso que no reconoció, y junto al vehículo se encontraba un señor que, vestido muy elegantemente, le esperaba con los brazos abiertos. -           ¡Compadre, cuánto tiempo sin vernos! He estado muchos años lejos de los campos pero ahora he decidido regresar para cultivar las tierras de mi familia. El compadre recién llegado le contó al campesino que tras la universidad había decidido quedarse en la ciudad y había fundado una importante empresa con la que había ganado muchísimo dinero y que después, tras varios reveses de la fortuna, lo había perdido todo y había pensado regresar al campo, buscando una segunda oportunidad. El campesino escuchó atentamente la historia de su amigo de la infancia y...

EL PIANISTA

  El pianista, lentamente, se dirigía hacia su instrumento. Con seriedad religiosa levantó la tapa del teclado y ajustó la banqueta. Su estudiado ritual continuaba siempre con la puesta en funcionamiento del metrónomo. Hoy no hubo suerte y no consiguió tocar ni una sola vez la pieza completa con la perfección técnica que su exigente oído de músico profesional demandaba. “Mañana será otro día”, pensó, y abatido se retiró a descansar. El segundo día, el pianista repitió con exactitud matemática su habitual ceremonia. Levantó lentamente la tapa del teclado y posicionó a la altura precisa su banqueta. Un milímetro más arriba o más abajo podrían marcar la diferencia y, aunque pudiera parecer una tontería, ese pequeño matiz podía hacer que el músico se sintiera incómodo y así nunca podría obtener el máximo de su potencial. Dio cuerda a su metrónomo y comenzó a practicar. Nada que hacer. Alguna de las ejecuciones rozaron la calidad que el pianista se autoimponía pero todavía seguí...

EL COCHE DE CARRERAS

A mi fiel amigo S-2 Érase una vez un viejo coche de carreras al que le gustaba circular despacio. El viejo bólido era la muestra perfecta de una época en la que los coches se hacían especialmente bien y representaba, como ningún otro, el valor de la tradición. El sonido de su motor continuaba siendo inimitable y su diseño era el más admirado entre los aficionados a las carreras. Sin embargo, el paso del tiempo se hacía notar y el viejo coche de carreras, aunque conservaba intacto todo su glamour vintage, había sido superado ampliamente por los nuevos modelos, mucho más veloces. Dentro de su propia escudería había quienes pensaban que el momento de cambiar al viejo coche de carreras por un modelo más rápido y moderno había ya llegado y de hecho, habían efectuado numerosas pruebas con otros bólidos más jóvenes, pero ninguno había convencido completamente al exigente staff técnico. El viejo coche de carreras seguía siendo imbatible en fiabilidad y ofrecía una calidad técnica superio...

LA LAVADORA CON-CIENCIA

  Érase una vez un gran científico que gracias a la brillantez de su inteligencia y a su enorme espíritu de sacrificio consiguió desarrollar un prototipo de lavadora de conciencias. El planteamiento era, en principio, sencillo. El ingenioso artefacto debía de ser capaz de limpiar en los pacientes, como si de una lavadora común se tratase, cualquier atisbo de escrúpulo que impidiese un normal funcionamiento de la actividad humana. Una vez resueltos los complejos cálculos y superados los primeros ensayos en laboratorio, el científico comenzó con las pruebas con pacientes reales. La primera persona que se sometió a la lavadora de conciencias fue un famoso futbolista que en fechas recientes había cambiado su equipo de toda la vida por la escuadra rival y acérrima enemiga. El futbolista presentaba claros síntomas de abatimiento y, en el fondo de su corazón, sentía que estaba traicionando a su afición y a sus más íntimos amigos, todos ellos forofos de su anterior equipo. Cuando t...