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LAS TIJERAS MÁGICAS

  El presente cuento nace de una actividad lúdica que propuse a mis alumnos de 1ºD del IES Jaime de Sant-Ángel de Redován de la asignatura de Atención Educativa.  El binomio fantástico es una de las técnicas utilizadas por el gran Rodari para escribir historias fantásticas y para poner en funcionamiento la imaginación. La técnica es sencilla: se proponen dos palabras al azar que no tengan una relación aparente entre ellas y a partir de ahí se construye una historia. En nuestro caso, cada uno de los alumnos y yo mismo propusimos dos palabras y las anotamos en la pizara. Después, por sorteo, se eligieron las dos palabras que pondrían a funcionar nuestra fantasía. Las palabras elegidas aleatoriamente fueron "casa" y "tijeras" y esta historia que tenéis a continuación es la que se me ocurrió a mí. Sólo una cosa más: las de mis alumnos eran mucho mejores que la mía. "Érase una vez un niño llamado Ahmed que vivía en una humilde casa junto a su madre.  El sueño de Ahm...

SIN NOTAS (cuento de GIANNI RODARI)

El presente cuento es una de las innumerables maravillas que dejó escritas el genial Gianni Rodari.  Leí este cuento en italiano hace ya algunos años y me pareció de una bondad y de una sencillez conmovedoras. Asimismo, me fascinó el increíble mensaje pedagógico que encerraba en su interior.  Ante mi sorpresa no he encontrado ninguna traducción al castellano, así que me he animado a hacerla yo mismo. Confío en que sepáis disculpar mi atrevimiento. Espero que sirva para acercar a los niños (y a los no tan niños) de habla hispana a la obra de este autor extraordinario y que, entre todos, podamos cambiar un poquito el mundo. - Jugaremos a las maestras - le dice Enrica a su muñeca - Yo seré la maestra y tú la alumna. Si te equivocas en el dictado te pondré un cuatro. - ¿Qué tiene que ver el cuatro? - pregunta la muñeca. - Tiene mucho que ver. Hace tiempo en la escuela la maestra ponía un diez a quien hacía bien los ejercicios y un cuatro a quien los hacía mal. - ¿Por qué? - Porque...

LA PEQUEÑA SOÑADORA

A mi querida amiga Angie Cuentacuentos, apasionada de la infancia y enorme soñadora. Apapachos. A la pequeña soñadora le encantaba la lluvia.  Cuando llovía, se quedaba embelesada delante de la ventana de su cuarto observando cómo caían las gotas de agua y éstas iban, poco a poco, mojando todo en el exterior. Y cuando paraba de llover, a la pequeña soñadora le gustaba salir a pasear por el campo y disfrutar del olor a tierra recién mojada. Dicen que una vez, tras una de esas jornadas de lluvia, el caminante encontró a la pequeña soñadora muy atareada en mitad de un camino. La niña, ensimismada, no paraba de agacharse, recoger algo del suelo y llevarlo hasta la orilla del sendero. El caminante, sin entender lo que estaba ocurriendo, le preguntó a la pequeña: - ¡Hola! ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo? - Sí, claro... Es muy sencillo: Recojo los caracoles que han salido con la lluvia y los llevo hasta la orilla del camino antes de que los coches los aplasten. ¿No lo ves? El...

UNA DE INDIOS Y VAQUEROS

Cuando estaban bien seguros de que nadie les veía, el legendario cowboy Billy el Niño y el gran jefe de los sioux Toro Sentado jugaban a hacer la paz.  Amparados por el silencio y la oscuridad de la habitación del mítico sheriff Hugo, los dos poderosos guerreros, tras una agotadora jornada asaltando caravanas y combatiendo ferozmente entre ellos, sólo tenían ganas de fumar la pipa de la paz y fundirse en un tierno abrazo de buenos amigos. Normal.  Estaban aburridos de hacer la guerra. ¡Lástima que sólo se atreviesen a hacer las paces cuando nadie les podía ver! Marcelo Morante  29/IX/2022

LA GOLONDRINA

Hace mucho mucho tiempo, mientras me asomaba a la ventana, se despidió de mí la golondrina que desde hacía varios años anidaba todos los años en mi balcón. No volvió nunca más.  Quiero pensar que cada verano, con la llegada del buen tiempo, elige un nuevo lugar hermoso para construir su nido. Yo ya disfruté mucho tiempo de su compañía y al fin y al cabo, para eso tienen las golondrinas las alas: para volar... Marcelo Morante 26/VIII/2022

LA BANDERA DE INÉS TEMPERINA

  A Inés Temperina no le gustaban nada las banderas. Nada de nada. Sin embargo, un día pensó que si tuviera que diseñar una bandera que la representara sería más o menos así: En primer lugar, el fondo de la bandera tendría que ser totalmente blanco y simbolizaría la paz. También incluiría en su bandera unos libros y unas corcheas musicales, a modo de escudo, y una sonrisa enorme serviría de corona. De ninguna manera incluiría en su bandera leones, ni dragones, ni águilas... Y por supuesto tampoco haría falta un enorme mástil ni una bandera gigante para representar la gloria del reino Temperino. Bastaría con imaginarse la bandera en la cabeza y no utilizarla nunca para enfrentar a las personas. Marcelo Morante 10/VIII/2022

LA MOSCA NARCISA

  La mosca Narcisa se levantaba muy temprano todas las mañanas para poder comenzar a acicalarse lo antes posible. Escrupulosamente y con mucha paciencia lavaba sus patas, sacaba brillo a sus antenas y dejaba relucientes sus alas porque a la mosca Narcisa le gustaba ir siempre elegante y aseada. Por eso Narcisa no podía entender cómo las otras moscas disfrutaban revoloteando sobre cosas asquerosas y posándose sobre los desperdicios más repulsivos. El resto de moscas criticaban ferozmente a la mosca Narcisa y le dedicaban comentarios muy crueles:  - "Mírala, se creerá superior a nosotras..." decía una ellas. - "Siempre tan limpita y reluciente... Parece que se avergüence de ser una mosca" añadía otra mosca enfadada. - "Mosca nació y mosca morirá..." sentenciaba orgullosa una mosca anciana. Pero a la mosca Narcisa no le afectaban las críticas y no cejaba en su empeño de aparecer siempre bien arreglada y aseada. Un día, por casualidad, la mosca Narcisa descubr...

EL CAMINANTE

  Durante una de sus largas travesías en busca de no se sabe muy bien qué, el caminante encontró un pozo en su camino. Asomándose al borde comprobó horrorizado que el pozo era muy profundo y que la oscuridad que albergaba en su interior era enorme. Tan grande, tan grande que, corriendo sin mirar atrás se alejó de aquel lugar. Esbozando una amarga sonrisa pensó que no quería volver nunca más a pasar por ese camino. Marcelo Morante 6/V/2022

LA TORTUGA LENTA

El otro día, al salir de casa, me encontré con una tortuga que lloraba desconsoladamente. ⁃ “¿Qué es lo que te pasa?” le pregunté alarmado. ⁃ “Perdí una carrera con la liebre” respondió muy seria la tortuga. ⁃ “Lo normal, ¿no?” añadí yo. ⁃ “No cuando has leído muchos cuentos…” sentenció apesadumbrada la tortuga. Y dándose media vuelta se alejó lentamente. Marcelo Morante  6/VII/2022

EL MAESTRO PUNTINO Y LA "BACA"

  Cuando el maestro Puntino leyó el examen de Pierino Bicicletta sufrió un ataque de rabia de sección especial con doble ración de humo de orejas. Pierino Bicicletta había respondido, sin pensar demasiado, con "baca" a una definición que decía: "Mamífero rumiante bóvido de cuerpo robusto, cabeza gruesa provista de dos cuernos curvos y puntiagudos; de ella se aprovecha la leche, la carne y la piel". "Baca" con una enorme "b" que hacía daño a la vista con sólo mirarla. El maestro Puntino ya se disponía a tachar con su implacable bolígrafo rojo la respuesta de Pierino y a puntuar su examen con un severo insuficiente en ortografía cuando, cosa extraña en él, se paró unos segundos a reflexionar sobre lo que el niño podría haber querido decir con aquella "baca" y decidió que también para él, que había dejado de ser niño mucho tiempo atrás, había llegado el momento de volver a utilizar la imaginación. Así que el maestro Puntino pensó que sería...

EL NIÑO CORREDOR

  Un día conocí al niño más rápido del mundo. En realidad no estoy seguro de que ese niño, justo ese niño, fuese el más rápido del mundo, pero sí que sé que era capaz de correr bastante rápido. Cuando el niño más rápido del mundo corría era feliz. Tan feliz, tan feliz que cuando el aire rebotaba en su cara a toda velocidad, su rostro en vez de manifestar dolor o concentración como el de los otros niños, mostraba una hermosa sonrisa de dientes desiguales. Una vez le pregunté si soñaba con ser campeón olímpico y él muy serio me contestó que no, que él sólo quería correr. Correr, correr... Y corriendo corriendo tras sus sueños, dejar atrás los problemas y poder ser finalmente feliz. Porque, aunque el niño más rápido del mundo sonreía mucho, en el fondo, muy en el fondo se podía percibir un profundo dolor. Cuando hablabas con él, sus comentarios muchas veces no tenían nada que ver con lo que le habías preguntado y era muy habitual que, sin mediar una explicación, saliese corriendo busc...

LA ESTRELLA DE HUGO

  La otra noche se acercó hasta mi ventana una estrella y, cuando estuvo segura de que nadie nos escuchaba, me contó un secreto. Los secretos, ya se sabe, casi siempre se cuentan con la secreta intención de que sean de nuevo contados, una y otra vez. Así que, ahora que no me oye la estrella, os voy a contar su secreto... "Érase una vez  un pequeño gran soñador llamado Hugo.  Hugo, además de ser aficionado a los trenes de juguete y un famoso coleccionista de caracoles, había ideado un método infalible para descubrir uno de los secretos más profundos del cosmos.  Desde hacía varias noches, poniéndose de puntillas sobre su cuna, se asomaba a la ventana de su cuarto y colocando cuidadosamente sus pequeñas manos a modo de catalejo sobre el ojo derecho era capaz de localizar a su abuela Carmen en mitad del cielo. Con una precisión absoluta y sin margen de error. "La tercera estrella a la izquierda de la luna, empezando a contar desde la nube con forma de algodón de azúcar....

INÉS TEMPERINA EN EL PAÍS DE LOS YOYÓS

Una vez, durante una de sus largas travesías alrededor del mundo, Inés Temperina, sin darse ni cuenta, llegó al lejano, lejanísimo país de los Yoyós. Enseguida fue asaltada por un curioso personaje que, sin preámbulos, empezó a decirle: ⁃ Sepa usted, señorita, que yo, Narciso Egocentricus, soy la persona más importante de este reino. Yo soy el más rico comerciante del país y además yo soy muy famoso. Yo, yo, yo...      Y sin dar a la niña la posibilidad de responder se marchó sin despedirse. Un momento después apareció otro extraño personaje con la misma cara del anterior y vestido muy elegantemente. Sin mirar en ningún momento a los ojos a Inés Temperina, alzó el índice de su mano derecha al cielo y con voz atronadora dijo: ⁃ Sepa usted, señorita, que yo, Narciso Engreidus, soy el más inteligente del país. Yo he tenido multitud de amantes y gracias a mí, el sol sale todos los días y la tierra puede girar sobre sí misma. Yo, yo, yo... Y ante el asombro de Inés Tem...

EL PUEBLO DE LOS LIBROS

Un día, sin saber ni cómo ni por qué, el caminante llegó a un precioso lugar situado en lo alto de una montaña. Caminando por sus antiguas calles empedradas observó que a la entrada de una de las casas, junto a la puerta, había colgada una curiosa pizarra con una numeración que el caminante no supo interpretar. La inscripción de la pizarra decía simplemente "35". Su desconcierto aumentó cuando en la casa de al lado vio que también había una  pizarra con una borrosa inscripción que decía "43". Al principio, el caminante pensó que quizás podría ser una forma novedosa de enumerar las casas sin seguir un orden lógico... Continuando su paseo comprobó que todas las casas del curioso pueblo tenían su correspondiente pizarra con su correspondiente número:  "32" "89" "12" Cuando llegó al final del pueblo vio a un niño que, ensimismado, leía un libro sentado en uno de los bancos del parque. Se acercó a él y le dijo: - ¿Sabrías decirme qué signifi...

EL PATO Y LA HIGUERA

La siguiente historia sucedió realmente. Mi madre me la contó más o menos así... "Dicen que una vez, hace mucho mucho tiempo, la higuera que daba los higos más dulces de todo el Mudamiento se enamoró perdidamente de uno de los patos de Rosario, conocida por todos los vecinos como la tía Marcela. Dicen también que la coqueta higuera, para atraer la atención del pato de la tía Marcela y poder estar durante unos instantes lo más cerca posible de su enamorado, todos los días depositaba, amorosa,  bajo su fresca sombra el mejor y más dulce de sus higos. Y el goloso pato todos las tardes acudía puntual a su cita con el árbol. Con el pasar de los días la enamorada higuera aumentó el número de higos para que el pato se detuviese más tiempo bajo su sombra y de esta manera, pudiese contemplarlo durante más tiempo. Primero fueron dos higos los que disimuladamente dejó caer junto al pato, pero enseguida pensó que con tres estaría más tiempo admirando a su amado. Más adelante fueron cuatro hig...

A CAMBIAR LOS REFRANES

El otro día propuse a mis alumnos una actividad que no tiene nada que ver con la asignatura que yo les enseño. O tal vez sí. “A cambiar los refranes” consiste en coger un refrán tradicional y darle la vuelta, cambiándole el sentido de la enseñanza. Y como un maestro siempre debe predicar con el ejemplo propuse cambiar el tradicional “Piensa mal y acertarás” por el nuevo y más justo “Piensa siempre bien, aunque te equivoques”. Al día siguiente, ante mi sorpresa todos los alumnos me entregaron un pedacito de papel con sus refranes reinventados. He seleccionado algunos de ellos por su especial mensaje, aunque por supuesto todos merecerían ser incluidos aquí. En lugar de “A quien madruga Dios le ayuda” alguien propuso adoptar el más democrático “Dios te ayudará aunque no madrugues” y otra alumna, sin saberlo, propuso el mismo refrán con otra vuelta de tuerca diferente que decía “El que madruga suele tener sueño”. En vez de “Quien tiene un amigo tiene un tesoro” a alguien se le ocurrió “Qui...

ANDREA OCCHI Y LOS PIRATAS

Un día a la pequeña Andrea Occhi le pusieron un parche en el ojo. "Un ojo vago... No hay más remedio" dijo muy serio el doctor. "Un ojo vago... Justo a mí, que vaga nunca he sido" pensaba también muy seria la niña. Así que, a la mañana siguiente, Andrea Occhi se presentó en el cole con la mejor de sus sonrisas y con un enorme parche en el ojo.  Muy pronto, como no podía ser de otra manera, se convirtió en el centro de todas las miradas. Y muy pronto también comenzaron las primeras burlas... "Pirata, pirata" la empezaron a llamar. Eso sí, la insultaban muy bajito para que el maestro Puntino no se diera cuenta.  Y a cada "pirata" que le lanzaban, Andrea Occhi se hacía cada vez más y más pequeñita. Hasta que Inés Temperina se levantó de su sitio y subiéndose a la silla gritó: "Yo también quiero ser una pirata y atravesar los siete mares a bordo de un temible galeón". Y Andrea Occhi, muy contenta, le dio a Inés Temperina uno de sus precioso...

EL TAMBORILERO VALIENTE

- ¡El tamborilero queda desterrado de nuestro reino! - bramó el general. Su delito: Tocar a retirada sin haber recibido la orden. Su motivo: Pensar que la guerra ya había durado demasiado y que alguien tenía que dar el primer paso. Su sueño: Volver a ser feliz tocando el tambor junto a sus compañeros de la banda. Y que la guerra, que él no había iniciado ni sabía porqué había comenzado, terminase de una vez. Si yo hubiera sido el general del reino, en vez de desterrarlo habría condecorado al valiente tamborilero. Es más, si yo hubiera sido el general del reino, nunca hubiera permitido que se hubiese iniciado una guerra. Pero desgraciadamente yo nunca, nunca, nunca seré un general...  Marcelo Morante  7/I/2022

EL ÁRBOL DE NAVIDAD DE GONZALO

El auténtico árbol de Navidad de Gonzalo El otro día paseando por la sierra de mi pueblo encontré un pino precioso adornado con bolas y guirnaldas de Navidad. Al acercarme, curioso ante tanta belleza, encontré un papel atado al tronco del árbol que decía: "Aquí llegó un día de diciembre con su bici nueva Gonzalo, incansable ciclista y convencido soñador. Temiendo que alguien pudiese talar este hermoso pino para llevárselo a su casa, decidí volver al día siguiente cargado de adornos navideños y lo decoré. Así nadie lo cortaría. Desde ahora este árbol de Navidad pertenece a todos los niños y niñas del mundo. Y también a todos aquellos que todavía conservan la mirada inocente de los niños".  Y adjuntaba un dibujo aclaratorio con estas palabras: "Pido a los Reyes Magos que la Navidad dure todo el año". Y yo, simple transmisor de esta historia, juro solemnemente por Inés Temperina y por el Conejo de Pascua que este cuento sucedió exactamente así.  Marcelo Morante  28/XII...

EL GUERRERO ÍBERO

Mi padre, que ha pasado toda su vida en la huerta, una vez me contó una historia. Una historia que dice más o menos así... Hace muchos, muchos años, un niño que trabajaba fatigosamente en mitad de un bancal encontró por casualidad una pequeña escultura que representaba a un poderoso guerrero ataviado con una espada y un escudo. El fiero soldado también llevaba en la cabeza un imponente casco de guerra. El niño, sorprendido y a la vez contento, cogió su guerrero y atándolo a su bicicleta se lo llevó a casa, donde lo guardó cuidadosamente en el cuarto que compartía con sus hermanos.  Pasó el tiempo y un día tórrido de verano llegó a la casa de la huerta un coche lujoso conducido por un forastero de extraño acento que empezó a hacer fotos a todas las cosas que le llamaban la atención: a la madre del niño que iba enlutada de los pies a la cabeza desde que un hermano suyo falleció en la guerra, al padre que en mitad del campo manejaba con destreza un arado tirado por un caballo, a la cu...