Ir al contenido principal

EL MAESTRO PUNTINO Y LA "BACA"

 

Cuando el maestro Puntino leyó el examen de Pierino Bicicletta sufrió un ataque de rabia de sección especial con doble ración de humo de orejas.

Pierino Bicicletta había respondido, sin pensar demasiado, con "baca" a una definición que decía: "Mamífero rumiante bóvido de cuerpo robusto, cabeza gruesa provista de dos cuernos curvos y puntiagudos; de ella se aprovecha la leche, la carne y la piel".

"Baca" con una enorme "b" que hacía daño a la vista con sólo mirarla.

El maestro Puntino ya se disponía a tachar con su implacable bolígrafo rojo la respuesta de Pierino y a puntuar su examen con un severo insuficiente en ortografía cuando, cosa extraña en él, se paró unos segundos a reflexionar sobre lo que el niño podría haber querido decir con aquella "baca" y decidió que también para él, que había dejado de ser niño mucho tiempo atrás, había llegado el momento de volver a utilizar la imaginación.

Así que el maestro Puntino pensó que sería una idea estupenda que todos pudiésemos tener "bacas" que fueran capaces de subirse a los techos de los coches y nos dieran leche fresca con doble ración de cacao mientras nos sujetaban las maletas de camino a nuestras merecidas "bacaciones" de verano.

Y el maestro Puntino, sonriendo, cosa también extraña en él, olvidó por un día lo que decía el manual del maestro severo y decidió tomarse la tarde libre.


Marcelo Morante

25/VI/2022

Comentarios

Entradas populares de este blog

MO EL PINTOR

  Al pequeño Mo siempre le había gustado dibujar. Y dibujaba muy bien. Desde hacía un tiempo Mo pintaba sin descanso, como si no tuviera nada más importante que hacer. Es más, como si pintar fuera lo único que pudiera mantener ocupada su mente. Pintaba sin descanso paisajes hermosos y ciudades plenas de vida con personas sonrientes que jugaban y se abrazaban. Cuando llenó de dibujos la única pared que quedaba de la casa, se sentó a admirar su obra sonriendo por primera vez en muchos días. Contemplaba la esperanza, mientras fuera continuaba la guerra. Marcelo Morante 10/III/2025

RODRIGO Y LOS CARACOLES

  A mi amigo Rodrigo le encanta la lluvia.  Es verdad que a Rodrigo también le gusta mucho leer cuentos, entretenerse con juegos de construcciones y comer fruta, pero lo que más le gusta, junto con la lluvia, son los caracoles. Los caracoles y la lluvia. Por ese orden. Cuando llueve, Rodrigo se queda embelesado delante de la ventana de su cuarto observando cómo caen las gotas de agua y, poco a poco, van mojando todo en el exterior. Y cuando para de llover, a Rodrigo le encanta salir a pasear por el campo y disfrutar del olor a tierra recién mojada. Una vez, tras una de esas jornadas de lluvia, me encontré a Rodrigo muy atareado en mitad de un camino. El niño, ensimismado, no paraba de agacharse, recoger algo del suelo y llevarlo hasta la orilla del sendero. Sin entender lo que estaba pasando le pregunté: - ¡Hola! ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo? - Sí, claro... Es muy sencillo: Recojo los caracoles que han salido con la lluvia y los llevo hasta la orilla del camino...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS CAMELLOS

  Cuando la gallina más valiente y el único lobo vegetariano llegaron al País de los Camellos encontraron, justo en la frontera, a uno de sus habitantes llorando amargamente. Apenados por su llanto, la gallina Cuca le preguntó: - ¿Por qué lloras? A lo que el habitante del País de los Camellos respondió muy triste: - Acaban de echarme de mi país...  - ¿Y por qué te han echado? ¿Acaso has robado? ¿Eres un delincuente? - preguntó un poco asustado el lobo Lupino. - No. Siempre he respetado las normas y me he portado de manera justa con mis compatriotas. He ayudado a mis vecinos cuando lo han necesitado y nunca cometí ningún delito... - respondió entre sollozos el apenado animal. - ¿Y entonces por qué te han echado de tu país? - volvió a preguntar la gallina Cuca. - El nuevo rey del País de los Camellos se ha dado cuenta de que sólamente tengo una joroba en lugar de dos... - respondió sin poder dejar de llorar el dromedario. Marcelo Morante 31/VII/2025