El otro día en clase de 3º sólo tuve dos alumnas. Cosas de las huelgas de estudiantes...
El caso es que fuimos a la radio y les propuse un juego de creatividad. El juego en cuestión era el binomio fantástico de mi venerado maestro Gianni Rodari.
¿Que en qué consiste el binomio fantástico? Muy sencillo: Rodari proponía una lista larga de palabras sin relación semántica entre ellas (al menos cincuenta palabras) y se eligen, libremente y al azar, dos de ellas. Con esas dos palabras hay que construir una historia improvisada que despierta la imaginación y abre la puerta a inventar historias fantásticas. Sólo hay una condición: las dos palabras elegidas tienen que salir obligatoriamente , al menos, una vez en la historia.
Las palabras que eligieron mis alumnas(¿o fueron las palabras las que eligieron a mis alumnas?) fueron "ratón" y "cohete".
Un poco más abajo transcribo la historia que ellas crearon en apenas unos minutos. Yo, únicamente, me he limitado a dar un par de pinceladas aquí y allá. El mérito es todo de ellas, por supuesto.
Como homenaje a su extraordinaria creatividad he pensado que era justo que los personajes del cuento se llamen como mis alumnas.
Espero que os guste...
Y nunca dejéis de soñar.
"La ratita Itahisa era una pequeña ratona de campo que, todas las noches, soñaba con subir hasta la luna porque creía que la luna era una enorme bola de queso.
Una noche, desde la ventana de la granja donde vivía, vio por la televisión un programa sobre los astronautas y los viajes que hacían en cohete hasta la luna. Así que, ni corta ni perezosa, se puso en marcha y, poco a poco, paso a paso llegó hasta la gran ciudad donde se realizaban los lanzamientos de los cohetes.
Acostumbrada a pasar desapercibida, la ratita Itahisa se introdujo silenciosamente en uno de los cohetes sin ser vista.
¡Y comenzó su aventura hacia la gran bola de queso lunar!
Durante la noche, aprovechando que la tripulación dormía, salía de su escondite para buscar algo de comida. Sin embargo, en un descuido mientras escarbaba en busca de algún trocito de queso, fue descubierta por la astronauta Diana, una joven científica de enorme melena rizada.
La pobre Diana, asustada y a la vez enfadada, persiguió sin éxito por toda la nave a la ratita Itahisa con una escoba. ¡Cómo era posible que un ratón se hubiera colado en su astronave!
La indefensa ratita Itahisa, viéndose perdida, le dijo a la astronauta con voz muy débil:
- ¡Astronauta Diana, astronauta Diana, no me matéis! Sólo soy la ratita Itahisa que, desde que nació, sólo tiene un único sueño: Llegar hasta la luna.
Y Diana, se apiadó de ella. Total, sólo quedaban pocas horas para llegar a la luna y sería fácil esconder a la ratita en uno de los bolsillos de su traje de astronauta.
Cuando por fin aterrizaron (¿o se dice alunizaron?) sobre la luna, Itahisa, ansiosa, mordió con todas sus fuerzas la superficie lunar pensando de saborear un maravilloso queso Gruyère.
Y ya estaba relamiéndose de placer, cuando comprobó con tristeza que la luna no estaba hecha de queso, sino de duras e insípidas rocas.
La astronauta Diana, al ver la desilusión de la ratita Itahisa, la abrazó con cariño y le prometió que a partir de entonces estarían siempre juntas.
Ese día, Itahisa perdió una gran bola de queso pero, a cambio ganó una gran amiga.
Bolas de queso existen muchas en el mundo, pero buenas amigas hay muy pocas."
Itahisa y Diana
3/X/2025

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