Ir al contenido principal

GEMA Y EL LABERINTO



 

A la pequeña Gema Farfallina le encantaba montar en bici.

Sin ruedines, por supuesto.

De tal manera que todos los sábados por la tarde, tras haber hecho los deberes y haber tocado un buen rato el saxofón, Gema Farfallina cogía su preciosa bicicleta y se daba una vuelta.

Durante uno de esos paseos en bici, la niña descubrió por casualidad una hermosa mariposa de colores que volaba elegantemente en mitad del cielo.

Gema Farfallina, soñadora como era y encantada con la belleza de la mariposa, se puso a seguirla con su bici.

Y pedaleando pedaleando detrás de la mariposa, Gema llegó, como por arte de magia, al lejano lejanísimo Reino de los Laberintos y, cuando quiso darse cuenta, estaba completamente perdida en mitad de un laberinto gigante del cual parecía imposible salir.

Cuanto más pedaleaba con su bici más perdida estaba, y más difícil resultaba llegar a la salida.

¡Y encima estaba anocheciendo!

Cuando de repente, llegó a su lado una simpática liebre que le dijo:

- Gema Farfallina, no te preocupes. Yo soy muy rápida y con mi velocidad te mostraré rápidamente la salida. Sólo tienes que seguirme con tu bicicleta...



Y sin esperar una respuesta, la liebre se puso a correr buscando la salida del laberinto y Gema, apretando los dientes y corriendo lo más veloz que podía, intentaba sin éxito seguirla. 

Hasta que perdió de vista a la liebre...

"La velocidad y las prisas no son la solución para salir de un laberinto" pensó apenada la niña.

Pasado un rato llegó a su lado un poderoso león que bramando le dijo:

- Gema Farfallina, no te preocupes. Yo soy muy fuerte y con mi potencia te mostraré rápidamente la salida. Espera y verás...



Y con sus poderosas zarpas, el león empezó a destruir la pared del laberinto. 

Y pese a que el león era tremendamente fuerte, las paredes del laberinto eran tan sólidas y tan numerosas que el pobre león, extenuado, tuvo que abandonar derrotado su misión.

"La fuerza y la rabia tampoco son la solución para salir de un laberinto" pensó triste la niña.

Y cuando la pequeña Gema ya estaba haciéndose a la idea de que iba a pasar la noche en aquel enorme laberinto, apareció junto a ella una pequeña e inofensiva luciérnaga que le dijo:

- Gema Farfallina, no te preocupes. Yo soy muy luminosa y puedo volar muy alto. Desde arriba te mostraré el camino de salida y tú, sólo tendrás que seguirme...


Y así lo hicieron.

Y Gema Farfallina, siguiendo muy despacito el camino que desde lo alto trazaba su amiga luciérnaga, consiguió salir finalmente del terrible laberinto.

¡Menos mal!

"A veces, cuando nos encontramos en mitad de un problema del que no somos capaces de encontrar la solución, basta con acercarse a la persona adecuada" pensó entre bostezos la niña.


(Binomio fantástico: Luciérnaga/laberinto)


Marcelo Morante

14/XII/2025


Comentarios

Entradas populares de este blog

MO EL PINTOR

  Al pequeño Mo siempre le había gustado dibujar. Y dibujaba muy bien. Desde hacía un tiempo Mo pintaba sin descanso, como si no tuviera nada más importante que hacer. Es más, como si pintar fuera lo único que pudiera mantener ocupada su mente. Pintaba sin descanso paisajes hermosos y ciudades plenas de vida con personas sonrientes que jugaban y se abrazaban. Cuando llenó de dibujos la única pared que quedaba de la casa, se sentó a admirar su obra sonriendo por primera vez en muchos días. Contemplaba la esperanza, mientras fuera continuaba la guerra. Marcelo Morante 10/III/2025

RODRIGO Y LOS CARACOLES

  A mi amigo Rodrigo le encanta la lluvia.  Es verdad que a Rodrigo también le gusta mucho leer cuentos, entretenerse con juegos de construcciones y comer fruta, pero lo que más le gusta, junto con la lluvia, son los caracoles. Los caracoles y la lluvia. Por ese orden. Cuando llueve, Rodrigo se queda embelesado delante de la ventana de su cuarto observando cómo caen las gotas de agua y, poco a poco, van mojando todo en el exterior. Y cuando para de llover, a Rodrigo le encanta salir a pasear por el campo y disfrutar del olor a tierra recién mojada. Una vez, tras una de esas jornadas de lluvia, me encontré a Rodrigo muy atareado en mitad de un camino. El niño, ensimismado, no paraba de agacharse, recoger algo del suelo y llevarlo hasta la orilla del sendero. Sin entender lo que estaba pasando le pregunté: - ¡Hola! ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo? - Sí, claro... Es muy sencillo: Recojo los caracoles que han salido con la lluvia y los llevo hasta la orilla del camino...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS CAMELLOS

  Cuando la gallina más valiente y el único lobo vegetariano llegaron al País de los Camellos encontraron, justo en la frontera, a uno de sus habitantes llorando amargamente. Apenados por su llanto, la gallina Cuca le preguntó: - ¿Por qué lloras? A lo que el habitante del País de los Camellos respondió muy triste: - Acaban de echarme de mi país...  - ¿Y por qué te han echado? ¿Acaso has robado? ¿Eres un delincuente? - preguntó un poco asustado el lobo Lupino. - No. Siempre he respetado las normas y me he portado de manera justa con mis compatriotas. He ayudado a mis vecinos cuando lo han necesitado y nunca cometí ningún delito... - respondió entre sollozos el apenado animal. - ¿Y entonces por qué te han echado de tu país? - volvió a preguntar la gallina Cuca. - El nuevo rey del País de los Camellos se ha dado cuenta de que sólamente tengo una joroba en lugar de dos... - respondió sin poder dejar de llorar el dromedario. Marcelo Morante 31/VII/2025