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EL DRAGÓN FERNANDILLO

 


Fernandillo era un pequeño dragón rojizo que vivía en una cueva en mitad de una enorme montaña.

Fernandillo, además, pertenecía a una larga familia de dragones temibles y muy profesionales que, durante siglos, habían sembrado el terror en todos los pueblos de los alrededores.

Para que os hagáis una idea: El padre de Fernandillo era el poderoso dragón Fernandón, apodado el "Terrible", y su abuelo se llamaba Fernandongo, aunque era conocido por todos todos como el "Destructor".

Así que el pequeño Fernandillo, siguiendo la senda trazada por sus mayores y obedeciendo a sus obligaciones de dragón aterrador de tercera generación, todas las tardes se levantaba a las 5 y media y volaba como un rayo hacia uno de los pueblos cercanos con la intención de destruirlo.



 

Es cierto que las fechorías de Fernandillo se limitaban a quemar algunos árboles de las afueras que ya estaban secos y, si ese día tocaba secuestrar a alguna oveja, siempre las devolvía al corral antes de volverse a su cueva.

En el fondo Fernandillo era muy bueno. pero claro... Con esas garras enormes, con esos dientes temibles y con el fuego que, de vez en cuando, lanzaba sin querer por la boca, todos los habitantes del pueblo vivían atemorizados, temiendo que un día el dragón causaría una verdadera desgracia.

Sin embargo, una tarde a Fernandillo no le sonó el despertador y se levantó tardísimo. De tal manera que, cuando llegó al pueblo, todos los vecinos habían organizado una gran fiesta porque el "terrible" dragón esa tarde no había venido a molestarles.

Y el pequeño Fernandillo, viendo cómo se divertían todos, ¿sabéis qué hizo? Decidió unirse él también a las celebraciones, ofreciendo a todos los niños del pueblo "Vuelos alucinantes en dragón". 

Y además, ¡gratis!

¡Cuántas risas y cuánta alegría! 

Esa tarde, fue recordada como la más divertida y feliz de la historia, y todos los habitantes del pueblo, sin excepción, decidieron apodar al dragón Fernandillo como el "Amable".



(Binomio fantástico: Dragón/despertador)

Marcelo Morante

23/XII/2025

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