Ir al contenido principal

LOS CUENTOS DE AINARA


 

Ainara es una niña que vive junto a su familia en un reino muy muy lejano llamado Catral.

Independientemente de que haga frío o calor, de que llueva o haga viento, todas las mañanas Ainara acude siempre al colegio con una enorme sonrisa estampada en la cara.

El resto de compañeros de clase no entendían cómo Ainara conseguía llegar todos los días tan contenta a la escuela con todo lo que había que madrugar y con todos los deberes que tenían que hacer durante la mañana, así que para burlarse de ella, maliciosamente le preguntaban:

- Ainara, ¿por qué vienes hoy tan contenta a la escuela?

Y Ainara muy seria contestaba:

- Porque anoche estuve en la India.

Y los otros niños automáticamente comenzaban a reírse.

- En la India, claro. Pero si eso está a miles de kilómetros de Catral… - le decían entre risas.

Cuando al día siguiente la volvían a ver regresando al colegio tan contenta, de nuevo le preguntaban que por qué sonreía tanto si esa mañana hacía un viento terrible y los niños estaban tiritando de frío.

- Porque anoche estuve en Londres y, además, resolví un crimen muy complicado - contestó tan tranquila.

Y los otros niños se tiraban por el suelo desternillándose de la risa pensando que Ainara definitivamente estaba un poco loquita.

- Pues anoche visité la Castilla del siglo XVII y conocí a un caballero que luchaba contra molinos de viento - dijo convencida Ainara al día siguiente.

Y más risas.

- Encima viaja en una máquina del tiempo… ¡menuda cuentista! - decían sus compañeros entre risas.

Pero Ainara, hacía como que no oía nada y, con su enorme sonrisa, continuaba iluminando todo el colegio.

Y otra noche había estado en Japón y se había convertido en una poderosa samurai.

Y otra noche había viajado hasta Italia y había conocido a una marioneta de madera que mágicamente había cobrado vida.

Y otra noche había viajado en un velocísimo cohete espacial hasta un lejano planeta habitado por un curioso principito que cuidaba amorosamente de la rosa más hermosa del mundo.


¿Y sabéis cómo hacía Ainara para viajar a tantos sitios tan chulos todas las noches?

Muy fácil: Todas las noches después de cenar, aunque tuviese mucho sueño, Ainara leía un cuento.


Marcelo Morante

15/XI/2025


Comentarios

Entradas populares de este blog

MO EL PINTOR

  Al pequeño Mo siempre le había gustado dibujar. Y dibujaba muy bien. Desde hacía un tiempo Mo pintaba sin descanso, como si no tuviera nada más importante que hacer. Es más, como si pintar fuera lo único que pudiera mantener ocupada su mente. Pintaba sin descanso paisajes hermosos y ciudades plenas de vida con personas sonrientes que jugaban y se abrazaban. Cuando llenó de dibujos la única pared que quedaba de la casa, se sentó a admirar su obra sonriendo por primera vez en muchos días. Contemplaba la esperanza, mientras fuera continuaba la guerra. Marcelo Morante 10/III/2025

INÉS TEMPERINA Y LA GUERRA

Una vez en un dictado, Inés Temperina cambió la palabra “soldado” por la palabra “soleado” y en vez de escribir “guerra” escribió “gorra”. También escribió “balón” en lugar de “bala” y, aunque lo escribió con su correspondiente “b” y con una hermosa tilde en la “o”, el maestro Puntino puntuó su trabajo con un 4 en ortografía y una calificación de “IN” (abreviatura de un cruel Insuficiente).  Y pese a que la niña no entendió el significado de la puntuación “IN” en su dictado, pensó que el maestro Puntino con su INflexible INfalibilidad había sido INcapaz de entender que la pequeña INés Temperina había INtentado mejorar con su INocencia un poquito el mundo.  Sustituyendo muy poquitas letras todo cambiaría y ya no existirían las guerras, ni los soldados, ni las balas, y a cambio todos tendríamos magníficas gorras y disfrutaríamos de espléndidos días soleados en los que todos podríamos jugar al balón en vez de disparar balas. ¡Qué bonito sería tachar con el implacable bolígrafo r...

RODRIGO Y LOS CARACOLES

  A mi amigo Rodrigo le encanta la lluvia.  Es verdad que a Rodrigo también le gusta mucho leer cuentos, entretenerse con juegos de construcciones y comer fruta, pero lo que más le gusta, junto con la lluvia, son los caracoles. Los caracoles y la lluvia. Por ese orden. Cuando llueve, Rodrigo se queda embelesado delante de la ventana de su cuarto observando cómo caen las gotas de agua y, poco a poco, van mojando todo en el exterior. Y cuando para de llover, a Rodrigo le encanta salir a pasear por el campo y disfrutar del olor a tierra recién mojada. Una vez, tras una de esas jornadas de lluvia, me encontré a Rodrigo muy atareado en mitad de un camino. El niño, ensimismado, no paraba de agacharse, recoger algo del suelo y llevarlo hasta la orilla del sendero. Sin entender lo que estaba pasando le pregunté: - ¡Hola! ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo? - Sí, claro... Es muy sencillo: Recojo los caracoles que han salido con la lluvia y los llevo hasta la orilla del camino...