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LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS YOYÓS

 


Cuando la gallina Cuca y el lobo Lupino llegaron al lejano lejanísimo país de los Yoyós se quedaron muy sorprendidos por el ensordecedor griterío que reinaba allí.

Por todos los rincones había multitud de yoyós de diferentes colores que subían y bajaban alocadamente por sus cuerdas, mientras que repetían de manera insistente "Yo, yo, yo...".

Así que, la gallina Cuca y el lobo Lupino, decidieron acercarse a uno de aquellos curiosos yoyós para hablar tranquilamente con él y conocer un poquito más de aquel lugar tan peculiar.

El yoyó sin preámbulos les dijo: 

- Sepan ustedes que yo, Narciso Egocentricus, soy la persona más importante de este reino. Yo soy el más rico comerciante del país y además yo soy el más famoso habitante del país de los yoyós. Yo, yo, yo...

Y sin darles la posibilidad de responder se marchó sin despedirse.

Un momento después apareció, colgado de la rama de un árbol, otro yoyó que, sin mirar en ningún momento a los ojos a la gallina Cuca y al lobo Lupino, alzó el índice de su mano derecha al cielo y con voz atronadora dijo:

⁃ Debéis saber que yo, Narciso Engreidus, soy el más inteligente del país. Yo soy el más guapo y gracias a mí, el sol sale todos los días y la tierra puede girar sobre sí misma. Yo, yo, yo...

Y, ante el asombro de Cuca y Lupino, se dio la vuelta y se marchó hablando para sí mismo y gesticulando ampliamente con las manos.

Poco después se les acercó otro habitante del país de los Yoyós que repetía una y otra vez de manera obsesiva:

⁃ Yo, Narciso Arroganticus, soy el mejor. Yo soy el más trabajador. Sólo yo soy capaz de solucionar todos los problemas. Yo, yo, yo…

Y a la pobre gallina Cuca y al paciente lobo Lupino, cansados y aburridos de tanto yoyó, no les quedó más remedio que salir corriendo de aquel país tan arrogante sin mirar atrás.

Mientras atravesaban a toda velocidad la frontera del país de los Yoyós, se prometieron a sí mismos que nunca, nunca más volverían a ese reino en el que habitaban tantos engreídos.

Y tantos mentirosos.



Marcelo Morante

24/VI/2025











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