Ainara es una niña que vive junto a su familia en un reino muy muy lejano llamado Catral. Independientemente de que haga frío o calor, de que llueva o haga viento, todas las mañanas Ainara acude siempre al colegio con una enorme sonrisa estampada en la cara. El resto de compañeros de clase no entendían cómo Ainara conseguía llegar todos los días tan contenta a la escuela con todo lo que había que madrugar y con todos los deberes que tenían que hacer durante la mañana, así que para burlarse de ella, maliciosamente le preguntaban: - Ainara, ¿por qué vienes hoy tan contenta a la escuela? Y Ainara muy seria contestaba: - Porque anoche estuve en la India. Y los otros niños automáticamente comenzaban a reírse. - En la India, claro. Pero si eso está a miles de kilómetros de Catral… - le decían entre risas. Cuando al día siguiente la volvían a ver regresando al colegio tan contenta, de nuevo le preguntaban que por qué sonreía tanto si esa mañana hacía un viento terrible y los niños estab...
El perro Lupín era un simpático cachorro que no sabía ladrar. Por mucho que lo intentase no conseguía emitir ladridos y, cuanto más pasaba el tiempo, más triste y abatido se sentía. - "¿A lo mejor es mudo?"- decían algunos. - "O quizá simplemente es tímido..." - sugerían otros. Lo cierto es que su dueña, la intrépida Inés Temperina, no se resignaba y lo había intentado todo: revisiones médicas en los veterinarios más famosos de la ciudad, clases particulares de dicción canina, cursos de expresión oral para perros... Sin embargo todos sus esfuerzo eran en vano. El pequeño Lupín, por más que lo intentase, era incapaz de ladrar. Hasta que un día, mientras que Lupín y su dueña paseaban por el parque, se cruzaron con el maestro Puntino, eminente estudioso de la Lengua y azote de los horrores de ortografía, que observando con cuidado el collar de Lupín sentenció: - "Este perro tiene una falta de ortografía desde que nació. ¡En lugar de "perro" este anima...