Ir al contenido principal

Entradas

LOS CUENTOS DE AINARA

  Ainara es una niña que vive junto a su familia en un reino muy muy lejano llamado Catral. Independientemente de que haga frío o calor, de que llueva o haga viento, todas las mañanas Ainara acude siempre al colegio con una enorme sonrisa estampada en la cara. El resto de compañeros de clase no entendían cómo Ainara conseguía llegar todos los días tan contenta a la escuela con todo lo que había que madrugar y con todos los deberes que tenían que hacer durante la mañana, así que para burlarse de ella, maliciosamente le preguntaban: - Ainara, ¿por qué vienes hoy tan contenta a la escuela? Y Ainara muy seria contestaba: - Porque anoche estuve en la India. Y los otros niños automáticamente comenzaban a reírse. - En la India, claro. Pero si eso está a miles de kilómetros de Catral… - le decían entre risas. Cuando al día siguiente la volvían a ver regresando al colegio tan contenta, de nuevo le preguntaban que por qué sonreía tanto si esa mañana hacía un viento terrible y los niños estab...
Entradas recientes

EL PERRO QUE NO SABÍA LADRAR

  El perro Lupín era un simpático cachorro que no sabía ladrar. Por mucho que lo intentase no conseguía emitir ladridos y, cuanto más pasaba el tiempo, más triste y abatido se sentía. - "¿A lo mejor es mudo?"- decían algunos. - "O quizá simplemente es tímido..." - sugerían otros. Lo cierto es que su dueña, la intrépida Inés Temperina, no se resignaba y lo había intentado todo: revisiones médicas en los veterinarios más famosos de la ciudad, clases particulares de dicción canina, cursos de expresión oral para perros...  Sin embargo todos sus esfuerzo eran en vano. El pequeño Lupín, por más que lo intentase, era incapaz de ladrar. Hasta que un día, mientras que Lupín y su dueña paseaban por el parque, se cruzaron con el maestro Puntino, eminente estudioso de la Lengua y azote de los horrores de ortografía, que observando con cuidado el collar de Lupín sentenció: - "Este perro tiene una falta de ortografía desde que nació. ¡En lugar de "perro" este anima...

BERNARDO EL CIEMPIÉS

Bernardo era un refinado ciempiés que disfrutaba de una vida tranquila y monótona en mitad del bosque. Por eso, cuando recibió la invitación para asistir a la boda de la mariposa Colorina y el saltamontés Smeraldino se puso muy contento y decidió ponerse su atuendo más distinguido. - "¡Un día es un día! - pensó feliz. Así que, ni corto ni perezoso, se dirigió hacia la boda vistiendo un elegante smoking negro con pajarita y sombrero de copa. - ¡Qué aspecto tan distinguido luce hoy el ciempiés Bernardo! - decían los invitados a la boda al verlo pasar. - ¡Qué bien le queda el sombrero de copa! - añadían con una pizca de celos. - Por no hablar de su gracia al caminar... - susurraban al verlo andar con tanto estilo - ¿Cómo hará para no tropezar moviendo tantas patas a la vez? Y Bernardo el ciempiés, que todo lo oía y todo lo sabía, empezó a pensar en cómo hacía para caminar sin tropezar. Mmmmm... ¿Y sabéis lo que pasó? Justo cuando empezó a pensarlo, tropezó y se cayó delante de todos ...

EL GATO KIWI

  El pequeño Kiwi no daba mala suerte, por supuesto. Pero sí había sido, tiempo atrás, el gato de una bruja. Concretamente, había sido el gato de la bruja Turuleta. La culpa no era toda del gato, ya que Kiwi pertenecía a una larga familia de gatos negros que habían servido desde tiempos inmemoriales a brujas maléficas, y desde su nacimiento estaba predestinado a convivir con una bruja. Sin embargo, el pequeño gato, tras asistir a varios hechizos malignos y a la preparación de varias pócimas nauseabundas, empezó a sentir que la bruja Turuleta no era una buena compañera de vida. Por no hablar de los viajes en mitad de la noche sobre la escoba... ¡El pobre Kiwi tenía vértigo y se mareaba con muchísima facilidad! Así que, una noche Kiwi decidió cambiar de aires y abandonó para siempre la oscura cueva de la bruja Turuleta. La verdad es que pasó mucho miedo durante el largo viaje, pero tuvo la suerte de encontrarse, por casualidad, con Inés Temperina que lo salvó de una muerte segura en ...

LA LUNA DE QUESO

  El otro día en clase de 3º sólo tuve dos alumnas. Cosas de las huelgas de estudiantes... El caso es que fuimos a la radio y les propuse un juego de creatividad. El juego en cuestión era el binomio fantástico de mi venerado maestro Gianni Rodari.  ¿Que en qué consiste el binomio fantástico? Muy sencillo: Rodari proponía una lista larga de palabras sin relación semántica entre ellas (al menos cincuenta palabras) y se eligen, libremente y al azar, dos de ellas. Con esas dos palabras hay que construir una historia improvisada que despierta la imaginación y abre la puerta a inventar historias fantásticas. Sólo hay una condición: las dos palabras elegidas tienen que salir obligatoriamente , al menos, una vez en la historia. Las palabras que eligieron  mis alumnas (¿o fueron las palabras las que eligieron a mis alumnas?)  fueron "ratón" y "cohete".  Un poco más abajo transcribo la historia que ellas crearon en apenas unos minutos.  Yo, únicamente, me he lim...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LAS MARIONETAS

  Cuca era una intrépida e incansable viajera, además de ser la gallina más valiente del mundo. Tras haber dejado atrás el gallinero en el cual vivía prisionera comenzó a viajar por todo el mundo descubriendo países y reinos de lo más interesantes. Una vez, caminando caminando, saltando saltando, y volando volando, llegó al lejano lejanísimo país de las marionetas. Allí conoció a un montón de simpáticos y sonrientes personajes que, sin dejar de reír, le contaron lo felices que eran en el reino de las marionetas. - ¿Y todos los días sois felices? ¿Todo el tiempo? - preguntó la gallina Cuca - ¿No tenéis momentos en los que os sentís cansados o tristes? - A veces sí... - respondió Pulcinella - Pero tenemos la obligación de sonreír siempre, aunque en el fondo estemos tristes. - Es más... - añadió pensativo Arlequín - Tenemos pintada la sonrisa en nuestra cara y, aunque quisiéramos, no podríamos no estar siempre contentos. - Interesante... - respondió muy seria la gallina Cuca. En el fo...

RODRIGO Y LOS CARACOLES

  A mi amigo Rodrigo le encanta la lluvia.  Es verdad que a Rodrigo también le gusta mucho leer cuentos, entretenerse con juegos de construcciones y comer fruta, pero lo que más le gusta, junto con la lluvia, son los caracoles. Los caracoles y la lluvia. Por ese orden. Cuando llueve, Rodrigo se queda embelesado delante de la ventana de su cuarto observando cómo caen las gotas de agua y, poco a poco, van mojando todo en el exterior. Y cuando para de llover, a Rodrigo le encanta salir a pasear por el campo y disfrutar del olor a tierra recién mojada. Una vez, tras una de esas jornadas de lluvia, me encontré a Rodrigo muy atareado en mitad de un camino. El niño, ensimismado, no paraba de agacharse, recoger algo del suelo y llevarlo hasta la orilla del sendero. Sin entender lo que estaba pasando le pregunté: - ¡Hola! ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo? - Sí, claro... Es muy sencillo: Recojo los caracoles que han salido con la lluvia y los llevo hasta la orilla del camino...

LA CEBRA MARIANA

  La cebra Mariana era una joven cebra con muchísimas inquietudes y enormes ganas de aprender cosas nuevas. Así que un día, aburrida de pasear por la sabana y de que todos los días fueran exactamente iguales, decidió marcharse a la gran ciudad. Cuando llegó a la gran ciudad descubrió, con inmenso asombro, un universo casi infinito de posibilidades para aprender cosas nuevas. ¿Y sabéis lo que hizo la cebra Mariana en primer lugar? Se apuntó a una escuela de cocina porque quería convertirse en una prestigiosa cocinera. ¿Y sabéis lo que el dijo el maestro chef cuando vio por primera vez a la cebra Mariana? - ¿Una cebra cocinera? ¡Eso es imposible! Vuélvete a la selva porque una cebra nunca jamás aprenderá a cocinar... ¿Y sabéis lo que hizo la cebra Mariana? Estudió, estudió y estudió, pese a la oposición del gran maestro chef, y consiguió convertirse en la primera cebra de la historia en logar abrir un restaurante con una estrella Michelin.  Eso sí, en su restaurante sólo se coci...

LA REVOLUCIÓN DE LOS INSTRUMENTOS

  Hace mucho mucho tiempo en un reino muy muy lejano, existía una enorme fábrica de armas en la que se construían diariamente montones de tanques, metralletas, pistolas y bombas porque en ese reino necesitaban muchas armas para hacer la guerra a los del reino de al lado.  Hasta que un día, sin una explicación técnica aparente, en lugar de tanques, metralletas, pistolas y bombas, las máquinas de la fábrica empezaron a construir, sin previo aviso, instrumentos musicales de metal. Y en lugar de metralletas fabricaron saxofones, y en vez de tanques, pistolas y bombas construyeron trombones, trompas y trompetas. Los técnicos de la fábrica de armas se enfadaron muchísimo y quisieron, sin éxito, encontrar al culpable de semejante revolución musical, aunque nunca lo encontraron. Si os interesa conocer mi opinión, os diré que en el fondo siempre sospeché que algunas máquinas de la fábrica de armas, en el interior de sus circuitos, escondían sentimientos mucho más humanos que los de alg...

EL AVIADOR ADRIANO TEMPESTA

  El nombre del píloto italiano Adriano Tempesta fue borrado injustamente de todos los libros de historia. Adriano Tempesta fue un aviador de guerra magnífico, conocido por su valentía y destreza en la  batalla. Hasta que un día, cansado de tanta explosión y de tanta destrucción, decidió cargar su avión con bombones en lugar de bombas. ¿Os lo podéis imaginar? Millones y millones de bombones de chocolate, de praliné, de trufa y de caramelo cayendo desde el cielo y decorando con miles de colores diferentes los tejados de las casas. ¡Si hubieráis visto la cara de sorpresa de las personas bombardeadas con bombones! Es verdad que, al principio, nadie se fiaba de los dulces. Ya sabéis, en tiempos de guerra cualquier artimaña es válida para derrotar al enemigo... Hasta que un pequeño niño, tranquilamente, abrió un bombón de chocolate blanco y se lo comió a mordiscos delante de todos. ¡Menuda fiesta se armó! El día del bombardeo de los bombones fue un día maravilloso y debería haber p...

GUILLERMO Y EL CARACOL FILIPPO

  El caracol Filippo vivía tranquilo y feliz en el interior de la guitarra de Guillermo. Nadie sabía a ciencia cierta cuándo ni cómo el caracol Filippo se había introducido en la guitarra, pero lo que sí es seguro es que, desde hacía ya algún tiempo, el caracol Filippo habitaba dentro de la guitarra de Guillermo. Con el pasar de los años, el caracol Filippo se había convertido en todo un experto en música de guitarra, ya que Guillermo todos los días practicaba varias horas con su instrumento, y el caracol era capaz de percibir, desde las entrañas del instrumento, toda la magia y delicadeza de la música del guitarrista. Hasta que un día, Guillermo llevó a revisar su instrumento al taller de un famoso luthier para que comprobara las cuerdas y el sonido de la guitarra. Una revisión rutinaria, vaya. Cuando el famoso luthier descubrió al pequeño caracol no podía dar crédito a sus ojos. ¡Nunca en sus largos años de experiencia en el taller había encontrado nada igual en el interior de un...

MARKUS EL ROBOT

  El robot MAK635, comúnmente conocido como Markus, era un humanoide de última generación especializado en analizar en tiempo real emociones humanas en los niños. Se trataba de un prototipo recién salido de los laboratorios y que disponía de autonomía de movimientos, por lo que podías encontrártelo tranquilamente mientras paseabas por la calle o cuando estabas en la biblioteca. Markus utilizaba una escala numérica para establecer diferentes niveles de intensidad emocional que medían la alegría. Por ejemplo, había comprobado que cuando un niño tenía que ir al dentista o tenía un examen de matemáticas al día siguiente, sus niveles de alegría rozaban el cero absoluto, mientras que cuando jugaba durante el tiempo del recreo los valores subían hasta rozar el nueve. Sin embargo, los valores más altos registrados por los sensores emocionales de Markus se obtenían cuando un niño, tras una jornada de calor intenso, se acercaba hasta el mostrador de una heladería y pedía un helado. Los poten...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS CAMELLOS

  Cuando la gallina más valiente y el único lobo vegetariano llegaron al País de los Camellos encontraron, justo en la frontera, a uno de sus habitantes llorando amargamente. Apenados por su llanto, la gallina Cuca le preguntó: - ¿Por qué lloras? A lo que el habitante del País de los Camellos respondió muy triste: - Acaban de echarme de mi país...  - ¿Y por qué te han echado? ¿Acaso has robado? ¿Eres un delincuente? - preguntó un poco asustado el lobo Lupino. - No. Siempre he respetado las normas y me he portado de manera justa con mis compatriotas. He ayudado a mis vecinos cuando lo han necesitado y nunca cometí ningún delito... - respondió entre sollozos el apenado animal. - ¿Y entonces por qué te han echado de tu país? - volvió a preguntar la gallina Cuca. - El nuevo rey del País de los Camellos se ha dado cuenta de que sólamente tengo una joroba en lugar de dos... - respondió sin poder dejar de llorar el dromedario. Marcelo Morante 31/VII/2025

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS LIBROS

  Cuando la gallina más valiente y el único lobo vegetariano del mundo llegaron al País de los Libros fueron recibidos por la más alta autoridad de aquel país: la bibliotecaria. La bibliotecaria era un curioso personaje envuelto en un aura de misterio y con una mirada luminosa y bondadosa. Su edad era todo un enigma. Podría tener veinte como podría tener casi sesenta años.  La bibliotecaria pertenecía a esa rara especie que algunos llaman ángeles y que son capaces de convertirse en adultos sin envejecer y sin dejar nunca de sonreír con la inocencia de los niños. Alegremente, les mostró cada uno de los barrios que componían el fascinante país de los libros. Había un barrio con colores llamativos donde vivían felizmente todas las novelas juveniles. También les enseñó otro barrio en el que convivían divertidos entre inocentes juegos los libros infantiles. En otro barrio había una colección increíble de cómics y también existía un barrio oscuro y tenebroso en el que, entre las som...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS YOYÓS

  Cuando la gallina Cuca y el lobo Lupino llegaron al lejano lejanísimo país de los Yoyós se quedaron muy sorprendidos por el ensordecedor griterío que reinaba allí. Por todos los rincones había multitud de yoyós de diferentes colores que subían y bajaban alocadamente por sus cuerdas, mientras que repetían de manera insistente "Yo, yo, yo...". Así que, la gallina Cuca y el lobo Lupino, decidieron acercarse a uno de aquellos curiosos yoyós para hablar tranquilamente con él y conocer un poquito más de aquel lugar tan peculiar. El yoyó sin preámbulos les dijo:  - Sepan ustedes que yo, Narciso Egocentricus, soy la persona más importante de este reino. Yo soy el más rico comerciante del país y además yo soy el más famoso habitante del país de los yoyós. Yo, yo, yo... Y sin darles la posibilidad de responder se marchó sin despedirse. Un momento después apareció, colgado de la rama de un árbol, otro yoyó que, sin mirar en ningún momento a los ojos a la gallina Cuca y al lobo Lupino,...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS ESPANTAPÁJAROS

  Cuando la gallina Cuca y el lobo Lupino llegaron al lejano lejanísimo País de los Espantapájaros fueron recibidos por el espantapájaros Tommasino, espantapájaros profesional de tercera generación. El espantapájaros Tommasino les contó que, tanto su padre Tommaso como su abuelo Tommasone, ya habían sido, antes que él, prestigiosos espantapájaros profesionales con un envidiable currículum en el difícil arte de asustar aves. Sin embargo, entre lágrimas, el espantapájaros Tommasino reconoció que a él le faltaba vocación. Tommasino, más que "espantapájaros", se sentía "atraepájaros" y se entristecía mucho cuando veía que los pájaros, aterrorizados por su aspecto desaliñado, se alejaban volando de su campo.  Realmente le hubiera encantado que los pájaros se hubieran quedado a hacerle compañía.  ¡Disfrutaba tanto escuchándolos cantar!  Total, el campo era enorme y había trigo de sobra para todos. Así que, empezó a quedarse muy quietecito para que los pájaros pudieran pos...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS GUSANOS

  Tras unos días de camino recorriendo el mundo, la gallina Cuca y el lobo Lupino llegaron a un reino muy curioso: el país de los Gusanos. Como la gallina Cuca llevaba todo el día sin comer pensó que era una gran oportunidad para poder llenarse el buche, ya que tenía muchísimo hambre. Sin embargo, un joven gusano informó muy educadamente a la gallina Cuca que los gusanos estaban en huelga y que, mientras la huelga durase, no se podían realizar actividades y, mucho menos, comer gusanos. - ¿Estáis en huelga? - preguntó muy sorprendido el lobo Lupino, porque en su reino todo se arreglaba con peleas y zarpazos y nunca habían convocado una huelga. Es más, ni siquiera sabía lo que era una huelga. - El SINGULAR (Sindicato de Gusanos Libres y en Armonía) ha decretado con carácter de urgencia que la huelga es la única alternativa posible, dada la gravedad de la situación – respondió muy serio el gusano. - ¿Y por qué habéis convocado una huelga? - preguntó curiosa la gallina Cuca. - El...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS LOBOS

  Y caminando caminando, saltando saltando y volando volando, la gallina Cuca, sin darse ni cuenta, llegó al lejano lejanísimo y terrible terribilísimo país de los Lobos. El país de los Lobos, como indicaba su nombre, estaba habitado por enormes lobos que poseían poderosas garras y gigantescos colmillos. Sus fauces eran tan grandes que, si hubieran querido, podrían haberse tragado de un solo bocado a la pobre gallina Cuca. Pero, como la gallina Cuca no sabía que había llegado al país de los Lobos, continuaba paseando tranquilamente por mitad del bosque, cuando de repente de detrás de un árbol asomó el morro un enorme lobo que con una voz atronadora le dijo: - ¡Yo soy el lobo Lupino y de un bocado te tragaré!  A lo que la pequeña gallina Cuca respondió: - No me comas, no me comas por favor, lobo Lupino. Soy la gallina Cuca que huye del gallinero donde me tenían presa. El lobo Lupino, asombrado por la osadía de la gallina Cuca, le respondió: - Eres muy valerosa gallina Cuca. Adm...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS CANGREJOS

  Una vez que la gallina Cuca se había librado para siempre de los barrotes del gallinero y comenzaba a descubrir el mundo, llegó, casi sin darse ni cuenta, al lejano lejanísimo País de los Cangrejos. Allí, con gran sorpresa, descubrió que todos los habitantes de este curioso país andaban hacia atrás y caminaban sin ver hacia dónde se dirigían, así que en muchas ocasiones se chocaban y tenían un montón de accidentes.  Pese a todo, y ante su sorpresa, los cangrejos continuaban caminando hacia atrás. Así que, la gallina Cuca intentó convencerles de que sería mucho mejor que caminasen hacia adelante, mirando bien donde ponían las patas para evitar golpes y colisiones. Uno de los cangrejos, muy serio, le dijo a la gallina Cuca: - Si aquí siempre se ha caminado hacia atrás por algo será... - Mi padre y mi madre siempre han caminado hacia atrás. Y antes de ellos también caminaron hacia atrás mis abuelos y bisabuelos... - respondió enfadada una cangreja que venía de la playa. - No se...

LA GALLINA CUCA

  Por todos es conocido que las gallinas no brillan por su valentía.  Por eso, cuando en la granja se dieron cuenta de que faltaba la gallina Cuca, pensaron que seguramente se habría distraido durante el paseo de la tarde y que no tardaría mucho tiempo en aparecer. Sin embargo, la gallina Cuca no se había perdido. Estaba cansada de vivir siempre encerrada en el gallinero y, aunque a sus compañeras les bastaba tener el buche lleno para ser felices, ella no se conformaba con vivir toda la vida prisionera entre rejas. Así que, aprovechando el rato que las dejaban sueltas por la tarde, cogió su mochila y decidió marcharse a conocer el mundo. Y caminando caminando, llegó al lejano lejanísimo Reino de los Martillos. Reino conocido por arreglar todos los problemas a martillazos y cuyo pasatiempo favorito era golpear todo lo que encontraban en su camino. Incluso organizaban competiciones de velocidad para demostrar quién tardaba menos tiempo en clavar un clavo en una madera, y cuando ...