Aquí tienes, querido amigo lector, un cuento con tres posibles finales diferentes.
Sobre ti, y solamente sobre ti, recae la responsabilidad de elegir el final que más te guste.
¡Feliz lectura!
Y... ¡feliz decisión!
"En mitad de un reino muy muy lejano existía una montaña muy muy alta.
Tan alta tan alta era la montaña que era casi imposible poder encontrar a semejante altura una planta, un árbol o una flor.
Una día, sin embargo, por capricho de algún pájaro o simplemente por la intervención del amoroso viento, cayó una semilla muy cerca de la cima de la montaña más alta del reino, con la fortuna de que fue a parar a un pequeño montoncito de tierra que se había acumulado durante los años en un saliente de la roca. En ese hueco, de esa montaña tan alta, de ese reino tan lejano, vivía desde hacía siglos una orgullosa piedra que ocupaba prácticamente todo el espacio disponible, de tal manera que la diminuta semilla no tenía sitio para poder crecer.
Hasta que una tarde la semilla le pidió a la piedra si, amablemente, podría hacerle un poco de espacio para poder desarrollarse y florecer. Así que le dijo:
- Querida vecina, cada vez soy más grande y me gustaría poder crecer... Desgraciadamente, usted, señora piedra, ocupa casi todo el espacio disponible y no puedo desarrollarme. ¿Sería tan amable de moverse un poquito y concederme un poco de sitio? ¡La cima de nuestra montaña se vería tan bonita con una flor!
¿Y sabéis lo que respondió la piedra?
Os lo cuento con tres posibles finales...
PRIMER FINAL
La piedra, a la pregunta de la semilla de si le concedería algo de espacio para poder crecer libremente, abrió los ojos muy poco a poco, miro con desprecio a su vecina semilla y le dijo:
- Ni me muevo, ni me moveré... Estoy muy cómoda en este lugar y, además, ¡yo llegué antes que tú! Asi que no pienso moverme ni un milímetro...
Y la pobre semilla, desconsolada y asustada por la dureza de la respuesta de su vecina piedra, se quedó calladitta y sin saber reaccionar...
Así que poco a poco comenzó a marchitarse y un día, tristemente, murió.
SEGUNDO FINAL
La piedra, acostumbrada a la soledad y a que nadie la molestase mientras tomaba el sol, escuchó la pregunta de la tímida semilla y mirándola con desprecio le dijo:
- Ni me muevo, ni me moveré... Yo llegué antes que tú, asi que este sitio me corresponde. Es más deberías irte y dejarme sola.
Y la pobre semilla, desconsolada por la dureza de la respuesta de su vecina, comenzó a llorar amargamente y cuanto más lloraba, para su sorpresa, más fuerte se hacía ya que con su llanto regaba la tierra bajo sus raíces.
Y tanto tanto lloró que se hizo tan alta que con su tallo consiguió mover a la piedra y tirarla para montaña abajo.
Se lo tenía bien merecido la piedra por egoista.
TERCER FINAL
La piedra, a la pregunta de la semilla de si le concedería algo de espacio para poder crecer libremente, abrió los ojos muy poco a poco (porque estaba en mitad de su séptima siesta del día), miro con sorpresa a su vecina semilla y le dijo:
- Por supuesto que te concedo un poco de mi espacio. Tenemos sitio de sobra para poder vivir cómodamente las dos... ¡Además me hace tanta ilusión tener compañía!
Así que, la piedra se movió un poquito, porque el espacio ya sabéis que era muy pequeño, y la semilla tuvo el hueco necesario para poder crecer y florecer en ese lugar tan especial.
Y durante muchos años, la piedra y la flor vinieron juntas disfrutando de una maravillosa compañía.
Ahora que estarás pensando cuál de los tres finales te gusta más, se me acaba de ocurrir otro final más... ¡Qué divertido! Te lo escribo aquí debajo y tranquilamente puedes decidir cuál de todos los finales te gusta más. O cuál es el que menos te gusta. O incluso puedes hacer una clasificación donde aparezcan todos los finales ordenados empezando por el que más te gusta y terminando por el que te guste menos...
CUARTO (y creo que último) FINAL
La piedra, a la pregunta de la semilla de si le concedería algo de espacio para que pudiera crecer libremente, abrió los ojos muy poco a poco porque estaba muy relajada tomando el sol, miro con sorpresa a su vecina semilla y le dijo:
- Por supuesto que no... Ni me muevo ni me moveré. Yo estaba mucho antes que tú en este lugar y, en todo caso, deberías ser tú la que te movieras para no meterte en lo mío...
La semilla se quedó pensando en lo egoista que era la piedra y en lo duro que debería de tener su vecina el corazón, pero no se rindió.
Siguió creciendo y creciendo... Y con una graciosa curva de su recién estrenado tallo consiguió esquivar la piedra y pudo al fin florecer. Un poquito torcida, pero con una hermosa flor.
(Binomio Fantástico: piedra-flor)
Después de leer el cuento… ¿te atreves a inventar el tuyo?
He creado para ti una página web inspirada en el Binomio Fantástico de Gianni Rodari, un juego que combina dos palabras para despertar la imaginación y convertirlas en una historia.
Dos palabras.
Una idea imposible.
Una historia que solo tú puedes imaginar.
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Marcelo Morante
22/X/2026

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