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Mostrando entradas de septiembre, 2025

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LAS MARIONETAS

  Cuca era una intrépida e incansable viajera, además de ser la gallina más valiente del mundo. Tras haber dejado atrás el gallinero en el cual vivía prisionera comenzó a viajar por todo el mundo descubriendo países y reinos de lo más interesantes. Una vez, caminando caminando, saltando saltando, y volando volando, llegó al lejano lejanísimo país de las marionetas. Allí conoció a un montón de simpáticos y sonrientes personajes que, sin dejar de reír, le contaron lo felices que eran en el reino de las marionetas. - ¿Y todos los días sois felices? ¿Todo el tiempo? - preguntó la gallina Cuca - ¿No tenéis momentos en los que os sentís cansados o tristes? - A veces sí... - respondió Pulcinella - Pero tenemos la obligación de sonreír siempre, aunque en el fondo estemos tristes. - Es más... - añadió pensativo Arlequín - Tenemos pintada la sonrisa en nuestra cara y, aunque quisiéramos, no podríamos no estar siempre contentos. - Interesante... - respondió muy seria la gallina Cuca. En el fo...

RODRIGO Y LOS CARACOLES

  A mi amigo Rodrigo le encanta la lluvia.  Es verdad que a Rodrigo también le gusta mucho leer cuentos, entretenerse con juegos de construcciones y comer fruta, pero lo que más le gusta, junto con la lluvia, son los caracoles. Los caracoles y la lluvia. Por ese orden. Cuando llueve, Rodrigo se queda embelesado delante de la ventana de su cuarto observando cómo caen las gotas de agua y, poco a poco, van mojando todo en el exterior. Y cuando para de llover, a Rodrigo le encanta salir a pasear por el campo y disfrutar del olor a tierra recién mojada. Una vez, tras una de esas jornadas de lluvia, me encontré a Rodrigo muy atareado en mitad de un camino. El niño, ensimismado, no paraba de agacharse, recoger algo del suelo y llevarlo hasta la orilla del sendero. Sin entender lo que estaba pasando le pregunté: - ¡Hola! ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo? - Sí, claro... Es muy sencillo: Recojo los caracoles que han salido con la lluvia y los llevo hasta la orilla del camino...

LA CEBRA MARIANA

  La cebra Mariana era una joven cebra con muchísimas inquietudes y enormes ganas de aprender cosas nuevas. Así que un día, aburrida de pasear por la sabana y de que todos los días fueran exactamente iguales, decidió marcharse a la gran ciudad. Cuando llegó a la gran ciudad descubrió, con inmenso asombro, un universo casi infinito de posibilidades para aprender cosas nuevas. ¿Y sabéis lo que hizo la cebra Mariana en primer lugar? Se apuntó a una escuela de cocina porque quería convertirse en una prestigiosa cocinera. ¿Y sabéis lo que el dijo el maestro chef cuando vio por primera vez a la cebra Mariana? - ¿Una cebra cocinera? ¡Eso es imposible! Vuélvete a la selva porque una cebra nunca jamás aprenderá a cocinar... ¿Y sabéis lo que hizo la cebra Mariana? Estudió, estudió y estudió, pese a la oposición del gran maestro chef, y consiguió convertirse en la primera cebra de la historia en logar abrir un restaurante con una estrella Michelin.  Eso sí, en su restaurante sólo se coci...

LA REVOLUCIÓN DE LOS INSTRUMENTOS

  Hace mucho mucho tiempo en un reino muy muy lejano, existía una enorme fábrica de armas en la que se construían diariamente montones de tanques, metralletas, pistolas y bombas porque en ese reino necesitaban muchas armas para hacer la guerra a los del reino de al lado.  Hasta que un día, sin una explicación técnica aparente, en lugar de tanques, metralletas, pistolas y bombas, las máquinas de la fábrica empezaron a construir, sin previo aviso, instrumentos musicales de metal. Y en lugar de metralletas fabricaron saxofones, y en vez de tanques, pistolas y bombas construyeron trombones, trompas y trompetas. Los técnicos de la fábrica de armas se enfadaron muchísimo y quisieron, sin éxito, encontrar al culpable de semejante revolución musical, aunque nunca lo encontraron. Si os interesa conocer mi opinión, os diré que en el fondo siempre sospeché que algunas máquinas de la fábrica de armas, en el interior de sus circuitos, escondían sentimientos mucho más humanos que los de alg...