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LAS CAMPANAS

Desde mi ventana oigo todos los días el sonido de las campanas de la iglesia.

A algunas personas les molesta su toque e incluso les cuesta dormir con el constante sonido de las campanas de fondo.

Sin embargo, a mí me relaja enormemente escucharlas. Será que estoy acostumbrado…

Las campanas parece que hablan y si prestas atención, aparte de decirte la hora con extrema precisión, te avisan de un montón de acontecimientos. Eso sí, casi todos religiosos: la proximidad de la celebración de una misa, el repique incesante cuando llega una festividad importante o incluso cuando ha muerto alguien en el pueblo.

Mi madre, que entiende mucho de campanas, ha intentado explicarme en multitud de ocasiones que existen dos toques diferentes dependiendo de si el fallecido era hombre o si, por el contrario, se trataba de una mujer. El caso es que nunca me acuerdo e inevitablemente confundo ambos toques, pero sí sé que cuando hay un entierro las campanas parecen llorar y su sonido grave y lúgubre te atraviesa con un inconfundible y profundo sentimiento de tristeza.

Dicen los viejos del lugar que antiguamente, cuando nadie tenía reloj, las campanas guiaban las tareas y los descansos en la huerta y, entre otras cosas, anunciaban también el Ángelus. Además cuentan que mucho tiempo atrás, las campanas, desde su atalaya privilegiada, servían para alertar a la población en caso de desgracias, como cuando se producía un incendio o un terremoto, o cuando las tropas enemigas decidían que ese día iban a atacar...


¿Sabéis lo que me gustaría a mí que un día anunciasen las campanas con un alegre repiqueteo?

Me encantaría que anunciaran con toques alegres y saltarines que la pesadilla por fin ha terminado y que, finalmente, podemos salir a la calle a abrazarnos y a bailar juntos celebrando la vida.

Y que los niños y los mayores sean de nuevo felices…

Y que se acaben las guerras…

Y, ya que estamos, que nadie nunca más vuelva a pasar hambre…

Todas estas cosas, y muchas más, me encantaría a mí que anunciasen un día las campanas.

Y estoy convencido de que un día sucederá…

No hoy, porque he estado muy atento desde mi ventana y no he escuchado esas campanas alegres, pero quizá mañana…


AUDIO

Marcelo Morante

12/XI/2020

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