Ir al contenido principal

EL ECO DE LAS CAMPANAS

 


En un reino muy muy lejano, en mitad de las montañas, existían dos pueblos vecinos llamados Montearriba y Monteabajo.

El caso es que en Monteabajo, desde hacía unos días, se había roto la campana de la iglesia y las autoridades, con tal de ahorrarse dinero, no estaban por la labor de repararla.

- "Total, desde aquí se escucha perfectamente la campana de Montearriba. No necesitamos arreglar la nuestra para saber qué hora es" - decía el alcalde de Monteabajo.

Y durante un tiempo la población de Monteabajo organizó sus jornadas y sus horarios en base a las camapanadas que provenían de la iglesia de Montearriba.

Eso sí, como los dos pueblos estaban en mitad de la montaña y existía un enorme eco, los habitantes de Monteabajo empezaron a dejar de levantarse a las 8:00 de la mañana como era habitual y, desde que se rompió su campana, iniciaban su jornada a las 4:00 de la madrugada porque las cuatro campanadas que sonaban en Montearriba al llegar a Monteabajo, y por efecto del eco, se transformaban en ocho.

- "A todo se acostumbra uno" - decía satisfecho el alcalde 

- "A quién madruga, Dios le ayuda" añadía burlona su mujer.

Lo más divertido sucedió cuando llegaron las fiestas de Montearriba, ¡qué algarabía! En Monteabajo, debido al eco de las campanas, se tuvieron que celebrar el doble y con el doble de alegría.

El problema llegó cuando en Montearriba celebraron un entierro y el eco de las campanas fúnebres llegó a Monteabajo multiplicado por dos. 

- "Para respetar el toque a funeral, tendremos que enterrar a dos personas"- dijo muy serio el alcalde de Monteabajo.

Y como no encontraron a ningún voluntario, decidieron por mayoría absoluta que ya era hora de arreglar su campana.

A casi todo se acostumbra uno, señor alcalde, pero a algunas cosas es mucho mejor que no...

(Binomio fantástico: campana-eco).

Marcelo Morante

18/IV/2026


Comentarios

Entradas populares de este blog

RODRIGO Y LOS CARACOLES

  A mi amigo Rodrigo le encanta la lluvia.  Es verdad que a Rodrigo también le gusta mucho leer cuentos, entretenerse con juegos de construcciones y comer fruta, pero lo que más le gusta, junto con la lluvia, son los caracoles. Los caracoles y la lluvia. Por ese orden. Cuando llueve, Rodrigo se queda embelesado delante de la ventana de su cuarto observando cómo caen las gotas de agua y, poco a poco, van mojando todo en el exterior. Y cuando para de llover, a Rodrigo le encanta salir a pasear por el campo y disfrutar del olor a tierra recién mojada. Una vez, tras una de esas jornadas de lluvia, me encontré a Rodrigo muy atareado en mitad de un camino. El niño, ensimismado, no paraba de agacharse, recoger algo del suelo y llevarlo hasta la orilla del sendero. Sin entender lo que estaba pasando le pregunté: - ¡Hola! ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo? - Sí, claro... Es muy sencillo: Recojo los caracoles que han salido con la lluvia y los llevo hasta la orilla del camino...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS CAMELLOS

  Cuando la gallina más valiente y el único lobo vegetariano llegaron al País de los Camellos encontraron, justo en la frontera, a uno de sus habitantes llorando amargamente. Apenados por su llanto, la gallina Cuca le preguntó: - ¿Por qué lloras? A lo que el habitante del País de los Camellos respondió muy triste: - Acaban de echarme de mi país...  - ¿Y por qué te han echado? ¿Acaso has robado? ¿Eres un delincuente? - preguntó un poco asustado el lobo Lupino. - No. Siempre he respetado las normas y me he portado de manera justa con mis compatriotas. He ayudado a mis vecinos cuando lo han necesitado y nunca cometí ningún delito... - respondió entre sollozos el apenado animal. - ¿Y entonces por qué te han echado de tu país? - volvió a preguntar la gallina Cuca. - El nuevo rey del País de los Camellos se ha dado cuenta de que sólamente tengo una joroba en lugar de dos... - respondió sin poder dejar de llorar el dromedario. Marcelo Morante 31/VII/2025

EL CONEJO DE PASCUA 🐰

El día en que nombraron Primer Ministro de los Niños al Conejo de Pascua pasó a la historia. Lo primero que decidió, para eso era Primer Ministro de los Niños en funciones, fue que todos los niños tenían la obligación de jugar y divertirse. Sin excepción. Así que cogió una parte considerable del dinero que se acumulaba en las enormes arcas reales y compró dulces y juguetes para todos los niños. También promulgó, pese a la oposición del maestro Puntino y otros profesores quisquillosos, una ley que obligaba a aprender divirtiéndose en las aulas.  Y también amplió el horario de los recreos. Y volvió a coger otra parte del tesoro real para construir bibliotecas repletas de libros divertidos. Y decretó jornadas de vacaciones con buen tiempo donde todos podrían ir a jugar y a pasarlo bien en el campo. O en la montaña. O en la playa. .. Aquí se permitía la libre elección, ya que el Conejo de Pascua no era ningún tirano. Cuando los emisarios reales se dieron cuenta de la revolución que est...