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Mostrando entradas de abril, 2026

EL ECO DE LAS CAMPANAS

  En un reino muy muy lejano, en mitad de las montañas, existían dos pueblos vecinos llamados Montearriba y Monteabajo. El caso es que en Monteabajo, desde hacía unos días, se había roto la campana de la iglesia y las autoridades, con tal de ahorrarse dinero, no estaban por la labor de repararla. - "Total, desde aquí se escucha perfectamente la campana de Montearriba. No necesitamos arreglar la nuestra para saber qué hora es" - decía el alcalde de Monteabajo. Y durante un tiempo la población de Monteabajo organizó sus jornadas y sus horarios en base a las camapanadas que provenían de la iglesia de Montearriba. Eso sí, como los dos pueblos estaban en mitad de la montaña y existía un enorme eco, los habitantes de Monteabajo empezaron a dejar de levantarse a las 8:00 de la mañana como era habitual y, desde que se rompió su campana, iniciaban su jornada a las 4:00 de la madrugada porque las cuatro campanadas que sonaban en Montearriba al llegar a Monteabajo, y por efecto del eco,...

LA FUENTE DE LAS LÁGRIMAS

  Entre el laberinto de callejones que conducen a puente Sisto desde plaza de Campo de Fiori, todavía se conservan los restos de una antigua villa romana. Afortunadamente no aparece en ninguna guía de viaje y, todavía hoy, permanece escondida a las miradas de los turistas que, ignorantes de su enorme belleza, diariamente pasan por delante de ella sin prestarle la más mínima atención. Agazapada tras los gruesos muros ocres de la fachada se esconde una impresionante fuente abandonada, que, mucho tiempo atrás, fue la envidia de toda Roma. No por casualidad, las familias pertenecientes a la élite más poderosa de la ciudad paseaban a su alrededor brindando a la felicidad y, a la vez, disfrutando de su prodigiosa belleza.  Hasta que un día, como casi todo en Roma, fue olvidada y posteriormente, abandonada. La vanidosa fuente, al principio, creyó firmemente que no tardarían demasiado en volver. Que no era posible que la hubiesen dejado a su suerte. Precisamente a ella, la fuentes más...