En un reino muy muy lejano, en mitad de las montañas, existían dos pueblos vecinos llamados Montearriba y Monteabajo. El caso es que en Monteabajo, desde hacía unos días, se había roto la campana de la iglesia y las autoridades, con tal de ahorrarse dinero, no estaban por la labor de repararla. - "Total, desde aquí se escucha perfectamente la campana de Montearriba. No necesitamos arreglar la nuestra para saber qué hora es" - decía el alcalde de Monteabajo. Y durante un tiempo la población de Monteabajo organizó sus jornadas y sus horarios en base a las camapanadas que provenían de la iglesia de Montearriba. Eso sí, como los dos pueblos estaban en mitad de la montaña y existía un enorme eco, los habitantes de Monteabajo empezaron a dejar de levantarse a las 8:00 de la mañana como era habitual y, desde que se rompió su campana, iniciaban su jornada a las 4:00 de la madrugada porque las cuatro campanadas que sonaban en Montearriba al llegar a Monteabajo, y por efecto del eco,...