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INÉS TEMPERINA Y EL COLEGIO

 


Inés Temperina llegó del colegio con una noticia buena y otra mala.

-          Primero la mala… - dijo su madre.

-          La mala es que el profesor de matemáticas está enfadado conmigo y me ha dado una nota escrita para ti.

La nota del profesor de matemáticas decía que “Inés Temperina últimamente se muestra algo despistada y comete pequeños errores impropios de su inteligencia” para terminar manifestando, con despiadada frialdad, que “Se recomienda a la alumna que abandone de una vez por todas su actitud ensoñadora y que empiece a recibir lecciones particulares de matemáticas fuera del horario escolar”.

“Sí que son malas noticias” pensó apesadumbrada la madre. Sin embargo, sonriendo le dijo a Inés Temperina:

-          Ahora toca la buena noticia...

-          La buena noticia es que el maestro de música hoy me ha vuelto a poner una calificación estupenda y me ha felicitado por lo bien que he tocado en clase. Dice que cuando toco y que cuando bailo los ojos me brillan de una manera especial y que transmito muchísimas emociones. Y que los demás al verme tan concentrada con mi música y con mis coreografías incluso se ponen más contentos. No sé, yo creo que exagera… Ya sabes que los artistas suelen estar siempre con la cabeza en las nubes.

La madre cayó en la cuenta de que últimamente había tenido mucho trabajo y que no había podido echar una mano a Inés Temperina con sus deberes y que, sin duda, eso había repercutido en los resultados académicos de la niña. Por lo que decidió que en el futuro nunca más volvería a pasar. 

"Las preferencias deben siempre estar claras: Primero la familia, después el trabajo" pensó.

Así que esa misma tarde cogió de la mano a su hija y juntas fueron a inscribir a Inés Temperina en el conservatorio.

Porque el talento artístico, tan raro de encontrar, no puede ser desaprovechado.

A partir de ese día, ésas serían sus lecciones particulares fuera del horario escolar.

 AUDIO

Marcelo Morante

8/10/2020


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