Ir al contenido principal

VOLAR



A mi hija, que me hace volar.

 

Érase una vez una niña que sonreía feliz.

El compartimento del tren que ocupaba junto a sus amigos atravesaba a gran velocidad la oscuridad de la noche y a lo lejos ya se vislumbraban las luces del castillo mágico. 

Entre bromas y juegos el viaje había pasado volando y, nerviosa, se afanaba por colocarse debidamente su capa negra.

“Es muy importante causar buena impresión. No todos los días se comienza el curso en un nuevo colegio” pensaba Inés mientras cogía su pesada maleta y se preparaba para descender en la estación.

-          ¡Inés, a cenar! – interrumpió su padre, desvaneciendo la magia en un segundo.

 "Siempre tan oportuno" pensó la niña. 

- Sólo un poquito más… ¡Estoy a punto de llegar al castillo! – respondió enojada Inés.

-          La comida se enfría… Puedes seguir en cuanto termines de cenar – intervino conciliadora la madre.


Inés, resignada, bajó finalmente a la cocina y entre bocado y bocado contaba a sus padres las nuevas aventuras de esa tarde: “Ha sido muy complicado, pero al final conseguí llegar a tiempo de coger el tren… Y no estaba sola, ¿sabéis? Había un montón de niños con sus equipajes y el tren era chulísimo y circulaba muy rápido y compramos un montón de chuches y…”

Y la niña no podía dejar de sonreír al recordar.

Y no podía dejar de hablar de su aventura. Porque las aventuras extraordinarias merecen ser contadas y compartidas.

Porque deseaba otra vez volver a soñar con los ojos abiertos, aunque algunos digan que eso ya no está de moda. 

Porque no es aburrido, como afirman los que no saben volar.

 

Y volando se fue a leer otra vez.

 

Feliz.

 

Marcelo Morante

21/VII/2020

                                                          



Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

RODRIGO Y LOS CARACOLES

  A mi amigo Rodrigo le encanta la lluvia.  Es verdad que a Rodrigo también le gusta mucho leer cuentos, entretenerse con juegos de construcciones y comer fruta, pero lo que más le gusta, junto con la lluvia, son los caracoles. Los caracoles y la lluvia. Por ese orden. Cuando llueve, Rodrigo se queda embelesado delante de la ventana de su cuarto observando cómo caen las gotas de agua y, poco a poco, van mojando todo en el exterior. Y cuando para de llover, a Rodrigo le encanta salir a pasear por el campo y disfrutar del olor a tierra recién mojada. Una vez, tras una de esas jornadas de lluvia, me encontré a Rodrigo muy atareado en mitad de un camino. El niño, ensimismado, no paraba de agacharse, recoger algo del suelo y llevarlo hasta la orilla del sendero. Sin entender lo que estaba pasando le pregunté: - ¡Hola! ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo? - Sí, claro... Es muy sencillo: Recojo los caracoles que han salido con la lluvia y los llevo hasta la orilla del camino...

EL CONEJO DE PASCUA 🐰

El día en que nombraron Primer Ministro de los Niños al Conejo de Pascua pasó a la historia. Lo primero que decidió, para eso era Primer Ministro de los Niños en funciones, fue que todos los niños tenían la obligación de jugar y divertirse. Sin excepción. Así que cogió una parte considerable del dinero que se acumulaba en las enormes arcas reales y compró dulces y juguetes para todos los niños. También promulgó, pese a la oposición del maestro Puntino y otros profesores quisquillosos, una ley que obligaba a aprender divirtiéndose en las aulas.  Y también amplió el horario de los recreos. Y volvió a coger otra parte del tesoro real para construir bibliotecas repletas de libros divertidos. Y decretó jornadas de vacaciones con buen tiempo donde todos podrían ir a jugar y a pasarlo bien en el campo. O en la montaña. O en la playa. .. Aquí se permitía la libre elección, ya que el Conejo de Pascua no era ningún tirano. Cuando los emisarios reales se dieron cuenta de la revolución que est...

LA GALLINA CUCA EN EL PAÍS DE LOS CAMELLOS

  Cuando la gallina más valiente y el único lobo vegetariano llegaron al País de los Camellos encontraron, justo en la frontera, a uno de sus habitantes llorando amargamente. Apenados por su llanto, la gallina Cuca le preguntó: - ¿Por qué lloras? A lo que el habitante del País de los Camellos respondió muy triste: - Acaban de echarme de mi país...  - ¿Y por qué te han echado? ¿Acaso has robado? ¿Eres un delincuente? - preguntó un poco asustado el lobo Lupino. - No. Siempre he respetado las normas y me he portado de manera justa con mis compatriotas. He ayudado a mis vecinos cuando lo han necesitado y nunca cometí ningún delito... - respondió entre sollozos el apenado animal. - ¿Y entonces por qué te han echado de tu país? - volvió a preguntar la gallina Cuca. - El nuevo rey del País de los Camellos se ha dado cuenta de que sólamente tengo una joroba en lugar de dos... - respondió sin poder dejar de llorar el dromedario. Marcelo Morante 31/VII/2025